Vida de Perras, cuentos de Teresa Calderón

Los cuentos de Teresa Calderón sorprenden por su lenguaje coloquial, sencillo y exento de configuraciones gramaticales complicadas. Las historias se hilvanan en armonía y discurren sin tropiezos hasta el final, cerrando su ciclo narrativo con la naturalidad propia del buen relato.

Son historias de mujeres que van perfilando el mundo femenino sin dobleces encriptados de aquel feminismo que aturde y amenaza. Las protagonistas, siempre en primera persona, ilustran de manera amena tristezas y alegrías de algún ciclo o etapa importante de sus vidas. El colegio, el primer beso,  amores platónicos, otros de carne y hueso, son relatados mediante una naturalidad impresionante. Digo impresionante, porque el lector en más de algún momento de lectura, parece oírlos en vivo por la propia voz de la narradora.

Hay en estos relatos,  sin duda, una clara tendencia a revelar las fantasías amorosas femeninas; sus enigmas, sus claves, sus códigos; permitiendo al lector adentrarse en esa problemática interna, en sus juegos y ansiedades que ponen al descubierto los conductos ocultos femeninos.

A pesar de la tragedia, siempre latente en la vida, Teresa Calderón infunde en su narrativa alegría y esperanza. Sus textos no destilan los resentimientos que suelen recorrer las almas de muchos personajes de la literatura chilena. Muy por el contrario, asumen su existencia desde su propia perspectiva, sin culpar a nadie de sus infortunios.

 

 

Miguel de Loyola – El Quisco – Verano del 2017.