Para soñar y crecer

Requerimos de una suerte de “circulación cultural” entre las regiones de nuestra patria, de modo tal que aprendamos a conocernos y a reconocernos en nuestra riquísima diversidad de aportes a la vida en común.

Por Víctor Sáez

Pensar una nación, es decir un espacio común de significados, significantes y crecimiento integral, marcado por el pluralismo y el respeto al ser humano como núcleo de sentido del quehacer colectivo, es pensar en la cultura como el soporte insustituible de toda proyección con sustento y fuerza en el tiempo.

El abanico de análisis socio-culturales al que podemos tener acceso en nuestros días nos muestra como un factor sintomático en todos ellos la desestructuración de una serie de imaginarios que, hasta no hace mucho, mantenían una fuerte incidencia cultural, entre estos vale la pena apuntar: los imaginarios ideológicos, religiosos y estéticos que han marcado fuertemente el devenir de la humanidad durante siglos.

No es extraño entonces que la emergencia de nuevas matrices de entendimiento y abordaje social nos deje, la mayoría de las veces, sorprendidos por no decir directamente anacrónicos o desencantados. La velocidad de los cambios culturales suele superarnos.

Lo anterior, brevemente esbozado, constituye un desafío ineludible a la hora de pensarnos como creadores al interior de una nación.

Saber asumir este nuevo escenario y responder a las llamadas de esta cultura emergente es sustancial al verdadero desarrollo de un pueblo y al mejoramiento de su calidad de vida. Nuestra obra, como escritores, y los mundos que desde ella se generan, tampoco están ajenos a este desafío.

En lo específico, supone para Chile un proceso de descentralización cultural (aún pendiente) que no sólo pasa por lo administrativo en materia de gestión o autonomía de recursos, sino más bien en aprender a desarrollar una mirada inclusiva que nos permita reconocernos, respetarnos y recrearnos de cara a un futuro cultural, que sustentado en sus profundas y ricas raíces, se nos abre con generosidad pero también con requerimientos serios y claros.

Requerimos una política de fomento y comprensión de lectura urgente. No es posible entender ni transformar la realidad si no somos capaces, al menos, de comprenderla desde su tradición oral y escrita. Se trata, en definitiva, de humanizar el acceso a la lectura entendiéndolo como un atributo propio de aquellos individuos y naciones capaces de generar y promover el único crecimiento verdadero: El del ser humano en su integralidad, capaz de alzarse digno frente a la adversidad o de gozar en plenitud la vida junto a los demás.

Entre otros puntos de resolución próxima requerimos una política de asignación de recursos para las regiones, no a modo de subsidio dadivoso, sino como presupuestos realistas que les permitan a todas ellas apoyar efectivamente a sus creadores y gestores culturales locales.

Requerimos de una suerte de “circulación cultural” entre las regiones de nuestra patria, de modo tal que aprendamos a conocernos y a reconocernos en nuestra riquísima diversidad de aportes a la vida en común. Entiéndase esto como el manejo de recursos que permitan a las autoridades competentes asignar pasantías dentro de Chile a todos aquellos creadores que las merezcan por el peso de su obra y su propuesta. Sólo por eso.

La Sociedad de Escritores de Chile tiene mucho que decir y proponer al respecto. Los espacios para ello están ahí, sólo necesitamos potenciar y profundizar nuestra presencia a partir de de propuestas claras, realistas y alcanzables en el mediano y largo plazo.

Sin falsos pudores, los escritores nacionales debemos hacer oír nuestra voz, en todas las instancias posibles, con la fuerza y el peso que nos otorga la generosa tradición con el ser humano y la palabra.

La tarea es común y comprometedora.

 

* VÍCTOR SÁEZ ALARCÓN (Santiago, 1962)
Poeta, Narrador y ensayista. Licenciado en Filosofía. Actualmente Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile y miembro del Directorio de la Unión Nacional de Artistas.
Con residencia y tránsito por diversos países durante casi una década en los años 80, maneja los idiomas francés, portugués e inglés. Ha publicado: “J.D.”-Poesía- Ediciones Pornos-Bs.Aires- Argentina, 2011; “Inventario Provisorio”-Poesía- Pentagrama Editores-Chile, 2006; “Para leer bajo la lluvia”-Poesía-Ed. Mirando al Sur- Chile, 2003

 

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