La narrativa de Poli Délano (1936 – 2017)

Análisis de obra de Poli Délano por el escritor Miguel de Loyola.

Poli Délano fue un escritor de tiempo completo. Así lo demuestran sus más de 40 publicaciones, entre cuentos, ensayos y novelas. Tempranamente escribió también sus memorias, donde describe parte importante de su infancia y experiencia de joven escritor en Nueva York.  Vivió una vida entregada al oficio de las letras, a la llamada creación literaria, un arte que ha perdido importancia en nuestro medio, siendo marginado a un tercer plano. Por estos tiempos, los escritores carecen de la más absoluta importancia en la cosa pública.  Existiendo en la actualidad un Ministerio de Cultura, los escritores son quienes menos reciben becas al momento de los y repartos, todo se lo lleva la farándula y los medios audiovisuales.

 Sin duda, Poli Délano sufrió en carne propia esta vejación que le negó, además el Premio nacional de Literatura que bien merecía, como a tantos otros escritores chilenos que partieron sin recibirlo. Un escritor leal a su patria, quien siendo reconocido como Maestro en otra, más grande y más culta que la nuestra (México), opto siempre por vivir en Chile. Cabe preguntarse qué lo ataba tanto a un país sin memoria, sin capacidad de alabanza, ni de asombro, sin interés por reconocer méritos ni virtudes a nadie, más gozoso de odios que de amores.

Poli, en cambio, fue un escritor generoso para otorgar su tiempo a otros, para presentar y prologar libros de escritores desconocidos, movido por su espíritu solidario. La prueba más contundente está en sus talleres, donde se dio a la difícil tarea de enseñar y compartir sus experiencias y conocimientos sobre el oficio. Desde su llegada del exilio en 1984, no dejaría nunca de ser una de sus mayores preocupaciones, siendo de los primeros escritores chilenos en restituir los talleres literarios en Chile después del Golpe, convencido en la necesidad del diálogo con las generaciones emergentes, en la importancia del traspaso de conocimientos de una generación a otra, de la tradición, en buenas cuentas, algo que la juventud actualmente elude, sin sospechar que no se pueden obviar ni prescindir de los vasos comunicantes que nos conectan con el pasado y el futuro.

Su obra comienza tempranamente con sus cuentos, Gente Solitaria, 1960; Amaneció nublado, 1962. Dos libros donde es posible entrever la fragua del escritor que terminará siendo en el futuro. Hay impreso en ellos el espíritu renovado de su época, de la generación que formó parte, nominada los novísimos, por el desenfado con que comienzan escribir los jóvenes escritores nacidos por los albores de los años 40. Es una narrativa que sigue moldes ya no europeos, sino que los toma de la literatura norteamericana que por esos años lleva la voz cantante en el mundo. Recordemos que uno de sus escritores más admirados es Hemingway, a quien le debe, según el mismo confirma, muchas herramientas propias del oficio, como el estilo directo y el uso preciso de los diálogos. Pero también sus temas, en el sentido de optar por la narrativa vivencial, por sobre la imaginaria. Hay dos tipos de narradores, sostenía Délano en más de alguna entrevista. El narrador que escribe siguiendo los derroteros de la imaginación (como Borges), y el que escribe de sus experiencias tomadas de la vida misma, de la cotidianeidad, del día a día.

Hemingway escribe lo que vive, y a Délano eso le gusta. Ajusta su mirada y su pluma al diario acontecer, al diario vivir, sin traspasar esos deslindes de la realidad, sin crear esperpentos, ni tampoco héroes deslumbrantes; sino gente común y corriente que, en cualquier momento de su vida, se ve enredada en alguna trama, por lo general amorosa, un asunto que Poli Délano exploró y explotó en la gran mayoría de sus obras, recreando los motivos posibles del amor o el desamor. Una temática por siempre candente, y acaso muy especial en su época, cuando la llegada de la píldora viene a transformar las relaciones de parejas, otorgando libertades antes impensadas a los amantes. Poli Délano busca y rebusca retratar las conexiones, los intereses femeninos, por siempre opuestos a los masculinos, en un juego de constantes fricciones, esbozando así las paranoias propias de los amantes.

En sus novelas, hay una evidente intención por novelar esos tópicos. Amor, lujuria, desengaño amoroso. Al hombre, sostiene Nietzsche, lo mueven las aventuras, y la mayor aventura es conocer a la mujer. Algo que Poli Délano no dejará nunca de intentar en sus textos. Bastaría recordar los títulos de sus cuentos y novelas, para configurar a partir de allí sus intereses, sus motivos y pasiones. Piano bar de solitarios, Muerte de una ninfómana de 1993, El amor es un crimen, Estás ahí, Tu no me respondes, La broma de una mantis religiosa.

En El amor es un crimen, por ejemplo, dos mujeres despechadas asesinan a sus respectivos maridos motivadas supuestamente por los celos. Un tópico que se arrastra desde el principio de los tiempos, y que, en la sociedad moderna, sigue teniendo consecuencias si no siempre fatales, terribles para los amantes. En La broma de una mantis religiosa, una cuarentona con marido exangüe, más cargado al placer por la bebida que al sexo, busca el placer que tal vez no tuvo en su vida matrimonial, aventurándose con amantes jóvenes, tras la certeza de una muerte próxima por causa del cáncer que la afecta.

Ahora bien. Es posible advertir en la evolución de sus novelas, la influencia del tryller en sus textos, como le ha ocurrido a muchos novelistas a fin de capturar la evidente apatía del lector contemporáneo, que busca en la novela por sobre todo entretención para matar el ocio o la depresión que afecta al hombre de nuestro tiempo. Pasando así el thriller, a ser la forma más común de la novela contemporánea. Un fenómeno que habría que detenerse a analizar, y frente al cual Poli Délano no queda al margen, y lo asume y maneja con la maestría de los cultures del género, pero conservando sus características primigenias de escritor interesado en proyectar la cosa social, como un asunto determinante en la vida de los individuos. En el sentido de clasificar a sus personajes de acuerdo a su procedencia. Las mujeres y los hombres en sus relatos, responden al estereotipo correspondiente a su clase, constituyéndose en la gran barrera, o en la barrera imposible de franquear, a menos que medie, y esto es lo interesante, el sentimiento de amor que en este mundo cada día hace más falta. Poli Délano sabía muy bien distinguir y apreciar entre los hombres este sentimiento, y hacia allá apuntan siempre el sentido ontológico de sus relatos.