Escritura y Género, taller de Carmen Berenguer

TALLER DE ESCRITURA Y GÉNERO

 

Imparte: Carmen Berenguer

Horario: martes 19:30 horas

Inicio: 11 de abril

Cupo: 10 personas

 

Con el objetivo de revisar y realizar un proyecto de libro durante su ejecución, y de revisitar textos de apoyo a la escritura, el taller de Escritura y Género de Carmen Berenguer, propone un intercambio de palabras y conceptos de género necesario, para el proceso de desarrollo de una escritura de género que amplíe el concepto de resignificación de lo que dicen las palabras y los conceptos en la cultura actual.

Por ejemplo: En lo femenino y lo sagrado en un bello libro de la filósofa y feminista francesa Catherine Clément, la psiquiatra y lingüista Julia Kristeva dice sentir haber acertado una intuición “que existen otras lógicas. Se trata de lógicas del inconsciente, ritmos y polifonías de la música subyacente a la palabra: un infrasentido, al igual que hay infrasonidos”.

Tomando el libro de Patricio Marchant, “Temblor y Escritura”, Carmen Berenguer plantea una aproximación distinta al taller literario tradicional. Marchant aborda las figuras intocables de la literatura chilena y la misma sociedad chilena de los 80, con un análisis de género. Durante esta segunda etapa del taller, en la que continúan algunos proyectos, abriéndose a la incorporación de nuevos integrantes, se abordará justamente a los poetas chilenos.

El taller de Escritura y Género inició el año pasado con sobrecupo, y entre julio y diciembre de 2016 cristalizaron nueve interesantes proyectos de escritura, en poesía, novela, cuento y ensayo. Como un taller muy productivo, describió Carmen Berenguer su trabajo con nuevos escritores:

«En base al proyecto presentado, los talleristas llevaban a la par la lectura y la escritura. Se les quebró la cabeza, se les rompió la estructura que tenían. Vislumbraron otra manera de escribir. Es un proceso experimental de muchas nociones, sobre todo de género, de la violencia literaria que vivimos. La palabra poeta, [por ejemplo]: cómo tu construyes el signo mujer, y cómo lo deconstruyes: la mujer es una construcción que hacen todos los demás alrededor de ese signo. El vate es siempre masculino. Su jerarquía es masculina, ellos se espejean en sí mismos, detrasito de Parra, de Neruda. Se espejean en el yo inmenso de Neruda. Nosotras tenemos otra manera de apearnos del caballo. Yo no puedo pensar que eso que escribió Ezra Pound en una época tiene que ver con lo que yo estoy viviendo. Mi punto de vista es titubeante, a mí me problematiza el canon masculino chileno en la poesía. [Me preocupa] cómo articulas un discurso propio. Todo escritor lo que desea es escribir su estilo, lo que es él. No puedo yo escribir citando a Neruda, porque en ese mundo que escribió Neruda, las Alturas de Machupichu, no me encuentro ahí. Mi escritura es más de calle, más de lenguajes perdidos, yo escribo de forma más descoyuntada. No tengo eso de armar una obra monumental. El vate para mí está fuera de este tiempo, como lo extemporáneo del taco alto, de las mujeres Barbie. La pasión del chileno de encontrarse en la wonder woman chilena, pero extemporánea, ¿qué te dice eso de la gente que camina en la calle, que va a trabajar? En ese espacio la poesía me ha problematizado siempre. Un espacio, un lenguaje, un camino, una fuga.»