“Refritos académicos. Bob Dylan contra el Lazarillo de Tormes”, por Ignacio Tamés García

Por Ignacio Tamés García

La función de la crítica académica y la opinión de los profesores ha dado paso en las últimas décadas a profesores que ya sólo buscan engrosar como sea el currículum para favorecer su ascenso en el escalafón académico. Por ese motivo, al menos en España, se puede ascender mediante lo que se denomina coloquialmente en el ámbito universitario como “refritos” que en definitiva son textos poco o nada valiosos que se editan en las publicaciones endogámicas de la literatura en sus distintas áreas conteniendo meros resúmenes, recensiones, reproducción de párrafos literales de obras poéticas, teatrales, novelas etc…  las cuales perteneciendo al llamado canon literario o alguna moda o ismo del momento, permiten al mal llamado investigador, publicar constantemente lo que no son más que refritos de esas obras para poder realizar así el negocio que favorezca su ascenso académico.

Con frecuencia es el propio profesor interesado quien ocupa los puestos de selección en la publicación de los textos de esas ediciones académicas y, a veces, ocupa puestos de relieve incluso en los órganos de control de la calidad de esas publicaciones, por lo que el negociador interesado puede además evitar o desfavorecer la publicación de investigadores que no tengan “el refrito” como norma de “escritura rápida” del momento. Aunque  piense que un texto de alguien en quien no tenga un interés personal sea mejor o de mayor calidad jamás lo dirá puesto que en ello iría implícita la consideración del refrito como un texto inferior y eso podría interpretarlo el lector por su cuenta lo cual nunca sería de su agrado.

La investigación crítica más profunda está por ello desaconsejada en los tratos que se puedan tener con los trepadores del lugar y momento precisos, puesto que obviamente nunca favorecerán otra forma de investigar o proceder que deje en evidencia sus refritos, propios del momento y lugar que ocupan. Con ello pueden conseguir además alguna aparición en algún medio de comunicación, alguna televisión, alguna radio, derivada del refrito de la obra glosada, o si se quiere semiplagiada en la publicación endogámica, y de esta manera la pretenciosidad del profesor, mero negociador académico, aumenta. Así ha pasado, pongamos por caso, al menos en España, al obtener Bob Dylan el Premio Nobel de Literatura, dando lugar a apariciones públicas o publicaciones de profesores que ven en ello la ansiada oportunidad de acentuar la endogamia, en este caso de la filología inglesa, y subir a un escenario para contar meros lugares comunes sobre su obra. Robert Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, ha pasado a formar parte del canon literario de la literatura en lengua inglesa y por extensión al canon occidental, al recibir el Premio Nobel de Literatura de 2016. Bob Dylan es un cantautor  que desde sus inicios ha sido muy valorado por circunstancias diversas por muy diferentes profesores o investigadores universitarios, pero no se puede decir que él haya tenido una gran presencia ni interés alguno en medrar en las instituciones universitarias ni en las estadounidenses ni en las de otros países, ni siquiera tiene una titulación académica lo cual no creo que le importe demasiado, con o sin Premio Nobel. Pero ahora los trepadores de los departamentos universitarios en España, en particular los de la filología inglesa, han reparado en subirse al carro del premio cuando han visto la realidad de su presencia en el canon literario occidental, aunque eso sí, ignorando u olvidando prudentemente algunos versos de sus canciones:

[…] You’ve got a lotta nerve to say you got a helping hand to lend
You just want to be on the side that’s winnin'[…]

[…] “Tienes mucha cara para decir que puedes echar una mano para ayudar. Tú sólo quieres estar en el lado de los ganadores”[…]

[…] “You say you’ve lost your faith, but that’s not where its at
You have no faith to lose, and ya know it” […]

[…]“Dices que has perdido la fe, pero no hay lugar a ello. No tienes ninguna fe que perder y lo sabes”]…])    

Positively 4th Street.

Bob Dylan. 1965. Escrita y publicada como disco sencillo en ese año

Bob Dylan es, como él mismo ha referido, un poeta en permanente  diálogo consigo mismo en el conjunto de su vida y de su obra, y en esa empresa vital se va renovando  constantemente. Podría haber o no haber tal Premio Nobel y eso seguiría siendo así. Puede verse, por ejemplo, la película de Todd Hayness I´m not there. Many Faces of Bob Dylan  (2007) en la que diferentes actores (Christian Bale, Marcus Karl Franklin, Richar Gere, Heath Leger o Ben Whisaw) interpretan al cantautor en diversos momentos y cambios vitales y poéticos. No hay posiblemente alguien más ajeno que él a la forma de ser del profesor universitario acomodado, nuevo Faustino de nuestros tiempos por degeneración del viejo mito centroeuropeo. Pero el trepador universitario actual, nuevo o renovado Lazarillo del pasillo oficial ibérico no tiene, al igual que el destinatario de esta canción, ningún cambio serio que realizar y ninguna fe que perder puesto que es alguien que se mueve en el fariseísmo del profesor acomodado y siempre trata de estar del lado del ganador, esa sería su única creencia o escenificación didáctica reconocible puesto que al igual que el Lazarillo de Tormes con los distintos amos de su tiempo se mueve y piensa esencialmente por intereses materiales, incluidos entre ellos obviamente los propios de la imagen y de la influencia académica. En lo que puede utiliza el engaño en su forma social de proceder amparado en el negocio y el escenario institucional. Su forma de actuar es por ello la adulatoria, y eso es también lo que, según las circunstancias de cada caso, pide o exige a los demás respecto a su propia persona. Su escritura por ello, para evitar tener que pensar en el contenido, deja a otros el trabajo de crear textos complejos o de profundizar, lo cual tiene su principal forma de expresión en el refrito académico, derivado en la literatura de la mera corrección de estilo o en la más divulgativa escenificación didáctica de textos que, por el motivo que sea, interesen a su área del conocimiento. La forma de producir y de publicar sus numerosos textos de un autor como César Vidal y su desmesurada producción de obras aparentemente investigadoras en las que, según autores más serios como Ian Gibson, hace pasar fuentes secundarias como primarias puede servir como ejemplo sobre la forma de proceder del refriteador actual del ámbito académico.

En 2014 se publicó por la editorial Akal en Madrid el libro del periodista de investigación Gregorio Morán El cura y los mandarines (Historia no oficial del Bosque de los Letrados) Cultura y política en España  1962-1996 a pesar de los intentos previos de diversas fuerzas vivas de la cultura oficial por impedir su publicación. Con pocas obras se ha podido llegar lejos en la cultura oficial española manejando el negocio y el intercambio académico. Pero también eso es posible y se ha acentuado ahora con la mayor burocracia en los grados medios de la universidad y la cultura oficial con el constante refrito académico de obras poéticas, teatrales, novelas etc… los encargados de la selección de los textos a publicar y del propio control externo de la calidad investigadora suele caer además en manos de los propios refriteadores, mejor situados que otros para acceder a esos puestos de control, por lo que el aumento de la burocracia, del pretendido control burocrático y de la calidad investigadora, genera en realidad una severa acentuación de la mediocridad y la expulsión de trabajos más profundos o de mayor calidad. Se puede llegar así a catedrático en España con meros trabajos refriteadores publicados en gran cantidad en órganos de expresión de la cultura endogámica de la literatura con algunas apariciones en algún medio de comunicación afín a las simpatías políticas del trepador puesto que ahora, dejando aparte el caso de las redes sociales, no son pocos precisamente los medios que tienen que ocupar su programación con algún contenido. En el caso de la literatura la preexistencia de los trabajos de los creadores favorece esa realidad de nuestros tiempos. Se da el caso actual así de curriculums de profesores actuales en España que ocupan hasta 140 pág. con los títulos que ha publicado con los constantes refritos de su área. Es algo que puede afectar también a otras áreas del conocimiento, pero en el área de la filología y de la literatura, en particular de la literatura inglesa, es más fácil que algo así suceda y que no tenga fácil remedio, puesto que no consiste precisamente en aumentar o mejorar la calidad de los textos investigadores si no que con ello sólo se conseguiría perjudicar aún más sus posibilidades de ser publicados o reconocidos académicamente. En el mundo al revés de la globalización y de la incontestada dependencia cultural hacia el ámbito anglosajón en la burocracia universitaria endogámica española sucede que buenos trabajos investigadores son justamente los desechados porque su publicación podría dejar en evidencia los trabajos de los poco ilustres refriteadores. Posiblemente algo así pueda suceder también en Chile, en México o en otros países, aunque creo que se puede reseñar que el origen de este comportamiento se halla antes en el trepador Lazarillo de Tormes antes que en el realismo mágico hispanoamericano o en las canciones de Bob Dylan.

Este es uno de los factores que, desde la península ibérica, quizás se pueden mencionar como complementario al interesante artículo “La crítica literaria en Chile” publicado en Santiago de Chile por el autor de El estudiante de literatura.