Las aguas bisiestas, Las caras y las arcas; poesía de Sergio Infante

Por Miguel de Loyola

Sergio Infante es un antipoeta. Sus poemarios así lo confirman, porque se advierte la ruptura de su voz con la poesía clásica, por el manejo del lenguaje coloquial, cargado de ironía, sarcasmo, uso del oxímoron,  recursos que constituyen la esencia de lo que se ha venido a llamar antipoesía. Pero atención, el manejo del lenguaje es impecable, denota la búsqueda de la palabra precisa, muy por el contrario de lo que todavía algunos entienden por antipoesía, en tanto construcción arbitraria o azarosa. Hay también deconstrucción en sus poemas antes de adelantar nuevas teorías, revisión y escrutinio respecto a la caducidad de ciertos criterios y valores que se están cayendo a pedazos.

Los poemarios Aguas bisiestas y Las caras y las arcas, cuestionan la realidad desde el principio, desde los arquetipos básicos que han dado pie a la cultura. “¿Dónde se habrá metido el poeta?” es una pregunta que conduce al laberinto del asunto, es una pregunta por el ser, por la nueva realidad que circunda y que por supuesto nadie entiende, a la que pocos se adaptan, negándose a aceptar el paso del tiempo, la caducidad aplastante de los arquetipos. Ya no hay poetas, pareciera afirmar, el hombre de ayer, entiendan, ya no es el mismo, pareciera indicar por momentos a gritos. Pero no es fácil tal denuncia en medio de un mundo estructurado y rotundo: “Nunca me atreví a hablar/ por los que no tienen voz/ ni mucho menos hablar/ por los que fingen no tenerla.”  Pero el poeta no puede dejar de ser profeta, porque la profecía es también esencia de la poesía, del juego de palabras, de la búsqueda del lugar, de la proyección de un mundo nuevo, que pocos aceptan como  natural y necesario en el camino inmutable de la vida.

“Un presagio olvidado por distante/ me sacó del silencio…” prenuncia en Las aguas bisiestas, de allí saca valor para su denuncia, de alli se afirma y arma para alzar la voz y echar al viento su canto renovado. Hay cuestionamiento de los mismos, sus juicios en algunos poemas así lo confirman: “quedó obsoleto el sálvese quien pueda” advierte de manera imprevista el hablante lírico al lector, insinuando acaso que estamos en otros tiempos, donde los paradigmas han cambiado, o están cambiando a una velocidad asombrosa, no sabemos si para bien o para mal, pero es necesario aceptar el devenir, el curso inexorable del tiempo.

Las poesía de Sergio Infante Reñasco nos traslada hacia nuevos horizontes poéticos, donde el poeta ya no es dios creador, sino profeta de la apocalipsis del lenguaje y sus formas conocidas.