Escritor del Mes

CANTO DE VIDA Y MUERTE

Amo la vida, amigos, amo las cosas bellas,

la mujer en su tallo y en su alambre la rosa.

El viento, las ciudades, el imperio salino,

la tierra, los sabores, el desborde del vino.

Los metales, las formas, la proclama del árbol,

las columnas de luz, los paisajes del mármol.

El sonido, el perfume, las piedras, las palabras,

el dibujo en el aire de la danza, y el agua.

La fuerza alzada en rocas y en caballos de espuma.

El cielo vivo, el cielo, con su techo de plumas.

El taller de la noche, la mañana desnuda,

la madera del mundo tallada por la luna.

Y las piedras preciosas de brillantes pupilas

bajo el párpado duro de la tierra dormida.

Amo la vida, amigos, y su bella batalla

por seguir, por durar, por crear nuevas alas.

La vida es bella, es bella, es la luz de la sangre,

pero la muerte es sola, dura como el diamante.

La vida es una isla, es color y movimiento,

pero la muerte es grande, honda como el océano.

La vida resplandece como un pájaro de oro,

pero la oscura muerte es el espacio todo.

Nací para mirar el rosal de la vida,

y vi que era la muerte con las uñas floridas.

El pálido secreto de mi melancolía,

es que encontré la triste piedra de la alegría.

Que contemplé mi rostro modelado en el aire,

suspendió en la sombra, solo como una máscara.

Y he aprendido a llorarme y tenerme piedad,

y a sentir mi abandono frente a la eternidad.

Y supe que no hay nada que sea más lejano,

que el muerto que podemos tocar con nuestras manos.

Y es éste mi brevario, y es ésta mi agonía,

el sudor de mi sueño y el dolor de mi día:

No pensar en la muerte

es no ser uno mismo,

es caminar dormido

al borde del abismo.

Si vivir es morir

un día cada día,

si es esta lenta muerte

la razón de la vida.

Si sentirnos es ver

que perdemos el día,

no pensar en la muerte

es no armar a la vida.

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