Entrevista al escritor Rubén González Lefno

Por Isabel Gómez

Rubén González Lefno, escritor y profesor de Castellano (UACh) y Diplomado en Comunicación Corporativa (PUCCh), oriundo de la ciudad de Valdivia. Además de su vasta experiencia en el campo literario ha incursionado en la investigación y recopilación de la historia del cine y video en  la zona sur del país, estas investigaciones, sin duda lo han llevado a ahondar y profundizar en nuestro patrimonio audiovisual, lo que ha contribuido enormemente en el estudio y difusión de este arte, como también en otras expresiones artísticas ya que ha sido un permanente gestor cultural y un destacado precursor de diversas actividades que se han realizado en el sur del país.


Tú has desarrollado un trabajo literario que abarca temáticas diversas, una de ellas es la narración testimonial, de la cual eres uno de los mejores exponentes en nuestro país ¿Por qué crees que es importante escribir desde lo testimonial?

Efectivamente, he trabajado en varias líneas temáticas simultáneas en mi trabajo narrativo. También parte de mis preocupaciones lo ha constituido la investigación cultural, específicamente en el cine del sur de Chile. Y en literatura el proceso creativo ha incluido cuentos y novelas, algunos de los cuales están  ligados a la historia y la memoria, sin constituir el testimonio –en todo caso- una preocupación exclusiva.

Lo que ocurrió es que dejé de lado -en un paréntesis- aquellas temáticas distintas a la ficción ligada a la memoria. Y es necesario hacer una aclaración, porque  más allá de su irrupción, la memoria demanda un especial desafío/trabajo al escritor.

 ¿Cuál sería dicho desafío?

Integrar la memoria –como información acumulada- al proceso creativo. Y en ese proceso, esta poderosa fuente está a su vez intervenida por otras: la imaginación, los deseos ante la historia, la vivencia establecida como categoría sicológica (los estados de ánimo) y la creatividad como ‘compensación’ ante hechos ocurridos.

Sin embargo, la escritura de ficción debe (o debiera asumir) la tarea de revisar los datos para escarbar debajo de la información oficial y así desafiar la historia instalada, porque en toda historia oficial una de las herramientas más decisivas es el olvido, que a su vez determina el desarrollo de la sociedad, garantizando lo políticamente correcto.

Junto al avance de las ciencias, al desarrollo de la tecnología y las comunicaciones, el olvido es una formidable herramienta funcional al poder. El poder redacta un discurso maestro cuyo vehículo es el lenguaje. Los receptores leen dicho mensaje – por lo general en forma acrítica- resultado: un imaginario que se desplaza dentro del territorio/memoria diseñado por el olvido.

Por lo tanto, en el trabajo narrativo la memoria cumple (debe cumplir) el rol de trampolín para saltar hacia profundidades no autorizadas por el texto maestro del imaginario oficial, para desconocerlo, transgredirlo y lograr un desarrollo independiente.

Entonces, relacionado con lo descrito considero que lo más importante en las décadas recientes es el surgimiento de expresiones nuevas, proveniente de diversas disciplinas. Me refiero a trabajos de investigación en el terreno de derechos humanos, a estudios y procesos realizados con víctimas y familiares de víctimas de la represión dictatorial. Allí existe un aporte valioso para el texto mayor de la historia de Chile.

En ese proceso, al revisar una enormidad de trabajos realizados en este terreno, comenzamos a encontrar lo que se llama “testimonio”. Y el testimonio permite conectar la historia con un sector de las artes, constituyéndose así en una de las páginas de la literatura. Y parte de la literatura producida en las últimas décadas en Chile aporta a este proceso, lo asume y desarrolla, ahora con sentido estético, interviniendo y contribuyendo a la configuración de un nuevo imaginario. Así podemos hablar de las posibilidades de la ficción y las artes, las cuales no se visten -necesariamente- con ropajes de la realidad real. Crean sus propios lenguajes y sus propias categorías en este nuevo escenario/país. Y por allí surgen estéticas nuevas, como la estética del dolor, tal vez uno de los elementos más relevantes para la creación literaria y artística que desde fines del siglo 20 ingresa al territorio de la imaginación llena de realidades, por lo tanto de horrores.

Y el autor –que trabaja con el lenguaje- actualmente debe hacerse cargo de las modificaciones producidas por la historia en los significantes.

Me explico a partir de algunos casos. Hasta hace aproximadamente 40 años, el topónimo Lonquén era conocido en su acepción original (“en lo bajo”). Pero tal significado fue alterado por el horror de la década de 1970 y hoy Lonquén significa otra cosa. Se transforma así en un concepto que incomoda desde su resignificación.

Lo mismo ocurre con Cuesta Barriga, que también hace varias décadas designaba un lugar, pero hoy significa una circunstancia específica. En esa misma línea está Chihuío (“jilguero”).

Antecedentes acerca de la resignificación ha habido desde que existe Chile. Pampa Irigoin en Puerto Montt y Escuela Santa María de Iquique, son ejemplos que ilustran  aquello. Pero en el caso de  Santa María de Iquique debo señalar otro aspecto, relacionado con el arte y su función, categoría que ha despertado polémicas en más de una oportunidad.

Se debe subrayar que el caso de la Escuela Santa María de Iquique fue conocido masivamente en el país más de medio siglo después de ocurrido los acontecimientos, gracias al surgimiento de la obra musical Cantata Santa María de Iquique, hecho que demuestra que en algunas ocasiones el arte supera a disciplinas como historia y educación.

En cada uno de los casos señalados hablamos de escenarios en que hubo víctimas. Repito: en estos casos hablamos de víctimas.

PERO, diferente  a todas las situaciones antes mencionadas es el caso de Neltume  (“ir hacia la libertad”). Es diferente porque, además de los horrores de víctimas de la dictadura, allí germinó una situación inédita en nuestro país. En Neltume se produce una reacción consciente y organizada para disputar al poder el monopolio de la violencia, o sea en hacer uso de las armas…de fuego en contra de la dictadura cívico-militar.

Eso explica en gran parte lo que atrae de la historia de Neltume. Y su significado real en la cultura contemporánea de Chile no es “fluir con libertad”. En síntesis, hace 40 años Chile significaba cosas distintas, y los nuevos significados hoy exigen una escritura distinta.

¿Cuáles son tus influencias para el trabajo literario?

Más  que autores,  son influencias simultáneas de lecturas  y  vivencias. Ambas son igualmente importantes. No separo lecturas de experiencias reales para mi condición de escritor. Debo señalar que para mi formación fue muy relevante mi experiencia militante clandestina, con todos sus dolores, miedos y angustias, y con toda la plenitud vista en personas incomparables, de tanta serenidad ante situaciones horrendas y de riesgos  hoy inimaginables que, como dice una canción de Silvio Rodríguez, fueron “capaces de reír en medio de la muerte”.

Y en cuanto a autores, algunos de los que me han impresionado: Cortázar, Dominique Sigaud, Leonardo Padura, Mai Jia, Carlos Droguett, Manuel Rojas. Por supuesto que hay otros, pero nombrarlos resultaría muy extenso.

En tu experiencia como coordinador de la Feria del libro de Valdivia ¿Pudiste desarrollar un trabajo que diera cuenta de la rica diversidad cultural de la zona?

Esa larga experiencia (25 años), fue una enorme escuela, tanto en lo referente a gestión cultural como en su dimensión literaria. El haber compartido lecturas, conversaciones y discusiones con una numerosa gama de autores (narradores, poetas y académicos), significó conocer de primera fuente diversas características de autores y obras del más amplio espectro de contenidos e intereses estéticos. Y dentro de ello la incorporación habitual de autores de la zona sur del país permitió conocer y dar cuenta de la enorme producción literaria que surge en el espacio geográfico-cultural denominado “sur de Chile”, la que posee diferentes variables temáticas y de estilos entre los escritores del sur.

Además, la Feria del Libro de Valdivia logró convertirse en una indudable instancia de fomento lector para niños, jóvenes y adultos.

Tú has escrito obras de un tremendo valor literario como “Neltume el vuelo quebrado”, “Los vagabundos de la última avenida”, “La montaña rebelde”, “Lo demás fueron los árboles y el viento”, entre otras. ¿Qué fue lo que te motivó a escribir el libro “Lo llamaban Comandante Pepe”?

Gregorio José Liendo Vera, más conocido, a través de la prensa como “Comandante Pepe”, tras su fusilamiento en octubre de 1973 ha sido objeto de reportajes periodísticos, películas y narraciones, generando en torno a él una extensa leyenda, en la cual se entrecruzan aspectos políticos, históricos y sociales ocurridos a comienzos de la década de 1970 en la zona precordillerana de Valdivia.

Ligados a la circunstancia político-social de la década de 1970 en nuestro país nos encontramos con diversos personajes, de los cuales se ha hablado y se sigue hablando. Gregorio Liendo Vera es uno de ellos, a partir de su ligazón con las tomas de fundos realizadas desde fines de 1970 a inicios de 1971, las que culminaron con la creación del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli -megaempresa estatal que no estaba considerada en el programa de gobierno de la Unidad Popular.

Y en medio de aquellos sucesos es que surge la figura de un joven que abandona sus estudios universitarios y se constituye en líder de los trabajadores de la montaña. Así, Gregorio Liendo es querido por miles de trabajadores madereros y sus familias, pero simultáneamente resulta odiado por patrones y seguidores de patrones, demonizado por la prensa reaccionaria y rechazado enconadamente por algunos sectores de la izquierda de entonces.

Sumando a lo anterior, en torno a su figura surge una leyenda en la que se mezclan aspectos reales y ficticios. Pues bien, considerando esta suma de elementos concluí que existía una historia todavía pendiente de narrar desde la literatura, pues un personaje de tales características resulta muy atractivo desde el terreno literario.

Y en cuanto a algunos de los títulos señalados en la pregunta, sin haberlo programado se  fue desarrollando la saga de la montaña, que abarca sucesos de varias décadas.

En las semanas recientes surgió una situación impulsada por la UDI, que busca revertir la declaratoria de Monumento Nacional del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli ¿Cuál es tu apreciación de esta maniobra?

No resulta nuevo que la UDI haga saber, con la arrogancia que la caracteriza, su desprecio por los oprimidos, por los trabajadores y sus organizaciones, así como por la memoria de las luchas y tragedias acaecidas en Chile, y en este caso los acontecimientos de la zona cordillerana de las comunas de Panguipulli, Futrono y Lago Ranco.

El Decreto del Ministerio de la Cultura, las Artes y el Patrimonio que declara Monumento Nacional, en su calidad de Monumento Histórico, “el conjunto de bienes pertenecientes al desarrollo del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli”, es resultado de años de trabajo realizados por personas e instituciones que -desde la propia comunidad- lograron despertar el interés de las instancias del Estado encargadas de identificar y definir el valor e importancia patrimonial de territorios como el identificado en la declaratoria.  No es –por lo tanto- una decisión antojadiza.

Y sin duda que para personajes y organizaciones políticas reaccionarias lo mejor sería borrar todo indicio de memoria que no resulte funcional a su extensa campaña para distorsionar y falsear la historia, afán que los ha caracterizado desde los primeros días de la instauración de la dictadura cívico-militar de 1973, cuando aplaudían mientras en Chile se perseguía, torturaba, desplazaba forzadamente, asesinaba y desaparecía a quienes se habían movilizado para construir un país más justo, durante el gobierno del Presidente Allende, o posteriormente, a los que lucharon de diversas formas para recuperar la democracia.

¿Qué estás escribiendo hoy, una nueva novela o incursionas en otro género literario?

Mi próxima publicación se titula “El Diablo a Pata y otras historias”, la que debe aparecer en octubre del presente año. Es un corpus de cuentos con el cual creo que se completaría la saga de la montaña. También estoy trabajando otro texto que busca recoger el producto humano y sus conductas en los últimos cuarenta años de dominio neoliberal en Chile.