Discurso de Raúl Zurita en el homenaje de la SECH

«Quiero saludarlos a cada uno de ustedes. Quisiera que mis palabras fueran un abrazo a cada uno de ustedes. Infinitas gracias».

«La verdad es que siento, y créanme que no es un alarde de falsa modestia, que no hay ningún mérito en hacer lo único que uno puede hacer. No podía sino hacer lo que hice. No tenía ninguna posibilidad. En eso no hay mérito. Al contrario, muchas veces he tenido la sensación que hay una parte, hay una página donde está escrito todo. Donde está escrito incluso el paraíso en la tierra, y tú recoges fragmentos de eso. Y al ponerlo en el papel esa imagen se distorsiona. Y tu torpeza, tu incapacidad, la arruina. Yo me imaginé el anteparaíso. Lo vi, pero no fui capaz de exponerlo. No estuve a la altura de la mirada».   

«Viendo la historia actual, me he preguntado muchas veces por qué, viendo los resultados en Siria, viendo que no hay un segundo en que una ciudad no esté siendo bombardeada, no hay un minuto en que alguien no esté siendo torturado hasta la demencia, viendo toda esta proverbialidad del mal, el sufrimiento de tanto y tanto y tanto ser humano, yo me he preguntado por qué mejor no viene un diluvio y nos borre de la faz de la tierra, por haber construido una humanidad que no es digna de la vida de cada uno de los seres. Por qué no hay un suicidio colectivo. Una madre que ve a su hijo triturado por una bomba. Un padre que ve a su hijo ahogarse porque se da vuelta el barco en el que van».

«Cómo se sobrevive a eso. Cómo han sobrevivido los familiares de los detenidos desaparecidos. Cómo se puede. La única respuesta que yo me he dado, es porque hay, no obstante, un mañana. Hay, a pesar de todo, un día nuevo que nos está esperando. Porque si no hubiera ese día, si no hubiera ese nuevo amanecer, en las condiciones más absolutamente atroces; sin ese nuevo día, sin esa nueva imagen, sucumbimos en los dos minutos que siguen. Estamos condenados, sobre esta tierra, a construir el paraíso. Esa es nuestra condena y nuestra misión. La dignidad de cada ser humano, de cada uno de nosotros, es la única gran obra, la única gran sinfonía, el único gran poema, que merece y vale la pena ser contemplado, con admiración, con respeto. Ese sueño me ha acompañado».

«No hay un método. Es solamente seguir un poco lo que tu corazón te dicte, casi a ciegas, con la única salvedad de no dejarse ninguna puerta abierta, por si el paso por este mundo es más difícil todavía de lo que tú predijiste. He escrito lo que he escrito sin tomar providencia. Lo he hecho, creo que todo artista hace lo mismo, sin dejarse una puerta abierta por si acaso. Y si todo al final es un fracaso grande y solamente hubiera un rincón cálido donde poder ir, que pudiera recoger a todos aquellos seres que por una pasión terminaron rompiendo sus vidas».

«Yo le agradezco profundamente a la Sociedad de Escritores de Chile. Les agradezco la presencia a cada uno de ustedes. Y adelante, adelante, adelante. Hay demasiadas cosas que nos esperan más allá de este espacio en esta tierra. Hay demasiadas cosas que deben levantarse. Tal vez algún día esta humanidad sea digna del minuto increíble en que cada uno de nosotros está vivo. Que algún día seamos dignos del universo en que habitamos y del que nos tocó ser testigos».