Deterioro y abandono: el presente de la Casa del Escritor

Por Javier García (La Tercera)

A cargo de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), el inmueble ubicado en Almirante Simpson 7, a pasos de Plaza Italia, sufre graves daños en su techumbre y en sus instalaciones eléctricas. Aun así será parte del circuito que celebra el Día del Patrimonio.

En su biblioteca hay primeras ediciones de libros de Rubén Darío, Pablo Neruda, José Donoso, Manuel Rojas, Carlos Droguett, Jorge Teillier y Raúl Zurita, entre muchos otros autores. En total, son 12 mil ejemplares que integran la biblioteca de la Casa del Escritor, que funciona en el segundo piso, de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), ubicada en Almirante Simpson 7, a pasos de Plaza Italia, en Providencia.

Aquel material, de incalculable valor literario, hoy en su mayoría distribuido en cajas de cartón, peligra cada vez que cae una helada o llueve. Esto, porque el techo del edificio, construido en 1927 por el arquitecto Julio Machicao, simplemente se halla en un precario estado de mantención.

Biblioteca de la Casa del Escritor.

“Hoy visitamos la sede de la Sociedad de Escritores de Chile, junto a equipos del @Monumentos_cl y al Presidente de la Sech. Se trata de un monumento histórico magnífico con daños que requieren ser abordados, para evitar un deterioro mayor y proteger su colección patrimonial”, escribió el pasado 14 de mayo, en su cuenta de Twitter, Emilio De la Cerda, arquitecto y subsecretario del Patrimonio Cultural, del Ministerio de las Culturas.

Por los pasillos y salones de la Casa del Escritor han pasado las mejores plumas de la creación literaria chilena. Solo el directorio de la Sech lo han integrado figuras como Pablo Neruda, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Ester Matte Alessandri, Luis Sánchez Latorre, Enrique Lihn, Ramón Díaz Eterovic, Carmen Berenguer y Poli Délano. Gracias a las gestiones de éste último, visitó la sede de Almirante Simpson, en los 80, el dramaturgo estadounidense Arthur Miller. El último velorio recordado, efectuado en la sala de Premios Nacionales, fue el del propio Délano en agosto de 2017.

Refugio López Velarde.

Pero igualmente ha habido quiebres y renuncias, como la salida de Miguel Arteche y Alfonso Calderón, en 1998. O críticas, como en marzo de 2005, ante una nueva elección del directorio, donde el poeta José Ángel Cuevas reclamó que la casa ya no era la voz de todos los escritores. “Ahora solo encarna a un sector determinado: politiquero, torcido y macuco (…) Veteranos que quieren poder”.

Sobre el pasado señala su actual presidente: “La Sech sufrió un grave abandono. En un momento fue casi guarida de vagabundos”, dice Roberto Rivera, quien hoy dirige la Sech. “Desde 1961 que este edificio lo ocupa la Sociedad de Escritores de Chile”, comenta el presidente quien está liderando su segundo periodo en la entidad que tiene 1.200 socios distribuidos en 19 filiales de todo el país. Actualmente realizan cerca de 20 talleres abiertos a la comunidad, los cursos gratuitos de Academia Libre, tres concursos escolares y, prácticamente, durante toda la semana hay lecturas y presentaciones de libros.

Es más, este fin de semana la Sech será parte del circuito de visitas por el Día del Patrimonio Cultural. La cita es el sábado y domingo, entre las 10 y las 14 h. Habrá una cafetería abierta y venta de libros, en calle Almirante Simpson 7.

Caso de urgencia

Al año la Sech recibe del Ministerio de Culturas, la suma de $ 22 millones. Con eso costean el aseo, el sueldo de una secretaria y facturan las cuentas básicas como la luz, el agua y el teléfono. Además, con el arriendo de dos departamentos, logran financiar el concurso nacional de cuentos Teresa Hamel (1918-2005). La escritora viñamarina dejó estipulado que aquellos dineros fueran destinados para el galardón anual que lleva su nombre.

Sobre los mejores años de la organización literaria, su director recuerda que “antiguamente habían dos representantes de la Sech en el jurado del Premio Nacional de Literatura, pero eso ya no ocurre. Nuestra presencia la hemos peleado en todas las instancias. Hemos ido al Congreso, hablado con la ministra, pero nada. Yo creo que es pura despreocupación”, cree Rivera, quien sin embargo destaca la buena disposición de parte del ministerio. Particularmente lo dice, luego de la visita del subsecretario Emilio De la Cerda.

“Cuando llueve arrinconamos los libros de la biblioteca, ponemos los baldes para que se junte el agua. Incluso el refugio López Velarde quedaba con barro. La situación del techo es muy grave. Yo creo que nunca ha sido tocado. Cuando viene el agua allí ponemos un nylon grande. Lo otro que nos preocupan son los cables. Sabemos que hubo un cambio parcial de cables el año 1991”, dice el director y muestra un baño del segundo piso donde el cableado está a la vista. Luego al subir hacia el altillo se ve el viejo techo de tejas color ladrillo.

“Él (De la Cerda) demostró un tremendo interés. Nos dijo expresamente que nos iba a ayudar. Y que dada la importancia y urgencia dijo que ni siquiera era para un concurso, sino que lo ingresarían directamente como un caso de urgencia”, señala Rivera y cuenta que el año pasado el cineasta Andrés Wood grabó algunas escenas de su nueva película, Araña, en la Sech. Esto significó que a cambio consiguieron pintar dos salas donde filmaron.

Salas del segundo piso de la Casa del Escritor. Aquí se filmó escenas de Araña, de Andrés Wood. Foto Reinaldo Ubilla

“La Casa del Escritor, monumento histórico y sede de la Sociedad de Escritores de Chile y de un centro cultural, es una construcción magnífica, ejemplo de la arquitectura ecléctica de inicios del siglo XX”, comenta Emilio De la Cerda a La Tercera. “Invitado por su presidente y el consejero representante ante el Consejo de Monumentos Nacionales, la semana pasada visité junto a un equipo la vivienda que hoy presenta daños importantes, especialmente en su techumbre”, agrega el subsecretario.

Una posible solución, comenta De la Cerda, tiene relación con un plan que salga desde la Sech. “El presidente de la Sech nos comentó que están trabajando en un proyecto de obras de emergencia, que permitan frenar el deterioro del inmueble. El camino y lo que se conversó es que presenten dicho proyecto al Consejo de Monumentos Nacionales, el organismo técnico que debe aprobar este tipo de intervenciones, para que se revise y se evalúe la posibilidad de un financiamiento por esta vía en virtud de los recursos disponibles”, cree el arquitecto. “Lo anterior se refiere a las obras de emergencia. Respecto a una recuperación integral, una opción que se abre es postular al Fondo del Patrimonio del Ministerio de las Culturas, cuya convocatoria está prevista para inicios del segundo semestre”, termina.



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