Ignominiosa diatriba

EN DECISIÓN UNÁNIME, DIRECTORIO DE LA SOCIEDAD DE ESCRITORES DE CHILE, EN EL CUAL ESTÁN REPRESENTADAS TODAS LAS TENDENCIAS POLÍTICAS, RECHAZA NUEVAMENTE LAS CRÍTICAS EXPRESADAS POR UN COLUMNISTA DE “EL MERCURIO” EL DOMINGO PASADO, POR INCORPORAR COMO SOCIO A RICARDO PALMA SALAMANCA.

Los escritores -y también los periodistas- saben muy bien desde donde escriben, cuál es el punto de vista adoptado y a la vez el medio desde el que lo escriben, incluso la oportunidad en que lo hacen, por ello en el artero ataque a la Sociedad de Escritores de Chile de este fin de semana pasado, no podemos pensar en ingenuidad ninguna, antes al contrario.

Llama la atención en primer término que luego de meses de ocurrido un hecho, aparezca publicada como columna -ahora sí viene bien aplicar la expresión- una ignominiosa diatriba en contra de nuestra Institución, en la cual valga decirlo también, la totalidad de sus directores trabajan ad honorem, no así quien perpetra la diatriba, con una absoluta ignorancia de lo que es un gremio y nuestro gremio, como todos, representado en su Directorio por todas las corrientes políticas, y que agrupa en diecinueve filiales desde Arica a Punta Arenas, en permanente servicio a la comunidad y al país, desde buenos y muy buenos y excelentes escritores también, hasta los que no lo son tanto, e incluso malos escritores, porque el esfuerzo creativo, la búsqueda de su material, su organización, la composición, la belleza intuitiva de aquel acto y su organización es válida para todos sin excepción, todo lo cual, quien escribe la diatriba, lo prefiera ignorar; es decir, desprecia impunemente el mundo y la comunidad literaria que lo sostiene incluso a él. No está demás mencionar en este instante la infinidad de actividades que la Sociedad de Escritores de Chile realiza año a año, concursos literarios para educación básica, media y superior, atención a colegios, convenios con Universidades, participación en Ferias del Libro y un largo etc. etc. etc.

En segundo término y ya que nos desprendemos de la ingenuidad, cabe, preguntarse el contexto comunicacional en el cual se provoca la diatriba, en el marco de una ofensiva que tiene como figuras paradigmáticas a Mauricio Rojas, un supuesto ex militante del MIR y a nuestro Canciller, el ex Comunista y también escritor Roberto Ampuero, -todos ex y al servicio de- y con ello se engloba y se cierra un mensaje mayor que, dejamos en manos del lector dilucidar.

Pero además lo vamos a corregir, Mariana Callejas sí fue socia de la SECH. De Augusto Pinochet, no tenemos antecedentes que haya postulado, pero no fue escritor de ficción, sino de historia, y es probable que no fuera aceptado por este motivo. En todo caso, cuando éste quiso, se hizo nombrar hasta Presidente Honorario del Club Colo Colo. ¿Podría la SECH en esos álgidos tiempos haber resistido un decreto así? Cabe preguntárselo.

La Sociedad de Escritores de Chile finalmente debe explícitamente señalar que, no imparte justicia, su misión es otra, y tod@ aquel escrit@r con los méritos de serlo según nuestros Estatutos es aceptad@ sin distinción de credos políticos o religiosos, u otras consideraciones, y no tenemos ni pensamos tener la autoridad de negar su calidad de tal. Lo que la justicia juzgó y decide y pueda lograr no se nos ocurre discutirlo, y lo que cada escrit@r haga con su conciencia es tema en el que no pretendemos participar. Tampoco quisiéramos generar una polémica otorgando legitimidad y prestigio al autor del texto, dicho lo cual sólo nos queda agregar que: la publicación de las novelas “El gran rescate” en 1998 y “Una larga cola de acero” el 2001, por la prestigiosa Editorial LOM, adelanta y garantiza que nos encontramos ante un escritor, una auténtica mala fe consistiría en no reconocerlo como tal.

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Sociedad de Escritores de Chile

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