A propósito de la nueva edición de la autobiografía de Pablo de Rokha titulada “El amigo piedra”

Naín Nómez en la presentación de la nueva edición de la Autobiografía de Pablo de Rokha. El Amigo Piedra.

Presentación de Naín Nómez

Fui invitado a presentar la nueva edición de la Autobiografía de Pablo de Rokha. El Amigo Piedra. La primera edición la publiqué en 1990 bajo el sello de Pehuén Editores, la segunda fue publicada por Editorial Multitud de la Fundación Pablo de Rokha en el año 2011. Esta tercera edición cuidadosamente editada por la Biblioteca Nacional retoma la primera, que incluía un prólogo mío y un texto adicional de Lukó de Rokha, su hija mayor con el título de “Retrato de mi padre”. A ello se agregó ahora un segundo prólogo de dos jóvenes críticos: Mauricio Torres y Santiago Faúndez.

¡Cómo se gestaron estas Memorias o Autobiografía? Defendí mi tesis de doctorado que incluía un estudio de toda la obra del poeta en 1984 en la Universidad de Toronto y desde hacía algunos años tenía contacto con el poeta Mahfud Masssís, yerno de Pablo de Rokha y con su esposa, la pintora Lukó de Rokha. Mahfud y Lukó viajaron a Canadá donde tenían una hija y hablamos largo sobre su suegro. Posteriormente me invitaron a su casa en Caracas y allí se gestó la edición de la Autobiografía cuyo original tenía Massís y estaba pasando de la versión manuscrita a la máquina de escribir. Tuvo la gentileza de entregarme el texto mecanografiado para que yo lo revisara y viera la posibilidad de su publicación. Yo continué el trabajo de corrección y cotejé el original con un par de fragmentos que habían aparecido en la revista Multitud por los años cuarenta del siglo XX. Como señalo en el prólogo original:

“Este abarca un periodo que va desde 1890 (más o menos) hasta 1946. Se inicia con la presentación de los abuelos y los padres del poeta…hasta el momento del viaje que Pablo y Winétt hicieron a través de América, en una gira cultural que auspició el presidente Juan Antonio Ríos. ..El Amigo Piedera es el título que el propio poeta eligió para sus memorias, como un recuerdo del sobrenombre que recibió de sus condiscípulos cuando estudiaba en el Seminario Conciliar San Pelayo de Talca. El texto se divide en tres partes. La primera comprende desde edl contexto humano y cultural de su nacimiento hasta el despegue de la provincia y el regreso definitivo a Santiago en los años 20 del siglo XX… Figuras casi míticas como don Juan de Dios Alvarado y el rucio Caroca se despliegan en todas sus facetas acompañados de otros personajes que son casi estereotipos, como la Nicolasa y don Melitón Pérez, el alcalde de Perales. Pueblos ayer y hoy fantasmales como Hualañé, Llico y el Licantén de sus orígenes, son descritos en la contradicción de su paisaje bucólico y la mezquindad de sus habitantes. Evocaciones, descripciones de paisajes, de personajes y de situaciones, monólogos, diálogos, disquisiones filosóficas y éticas, decires populares, poemas y canciones, críticas y autocríticas, se intercalan en esta cosmovisión autobiográfica, en el tono metafórico que De Rokha sabe imprimir a lo que escribe…La parte segunda se inicia con la época en que conoced a Winétt y relata las aventuras folletinescas de su noviazgo, que culmina n en un matrimonio indisoluble hasta la muerte de Winétt en 1951, víctima de un cáncer. Desfilan por las páginas los hijos que nacen, los múltiples oficios que el poeta tiene que ejercer para mantener a su familia, la amargura de sentirse desplazado por la crítica y el sistema cultural nacional, las polémicas políticas, los nuevos libros…La tercera y última parte relata el largo viaje que Pablo y Winétt realizaron por 19 países de América Latina entre 1944 y 1949.El texto se interrumpe alrededor de 1946 en la parte dedicada a Bolivia” (pp.20-21).

Quiero llamar aquí la atención sobre dos temas que se desprenden de la lectura de la Autobiografía. El primero es que la Autobiografía no es diferente de la obra poética. Es un puente entre el poeta que relata su vida y sus contextos en diferentes momentos y el poeta que relata y ficcionaliza su vida y su visión política de la historia en los poemas. De Rokha siempre hace poesía y siempre introduce elementos biográficos en ella. Por ejemplo, los mismos personajes aparecen en la Autobiografía y en los Poemas. Pero además el poeta siempre hace historia, política, vida cotidiana con sus amistades y enemistades, mito, etc., en síntesis siempre hace cultura. Para él la realidad y la poesía son un todo. Si uno lee la revista Multitud que el poeta publicó entre 1939 y 1962, se encuentra también con un intento totalizador. Hay poesía, cuento, drama, ensayo político, diatribas contra los enemigos, alabanzas a los amigos, estética, propaganda política, insertos del Estado, avisos comerciales y sesiones dedicadas al mercado económico, opiniones de autoridades locales y nacionales, etc. Destacamos aquí algo que parece secundario como son los avisos comerciales, para mostrar como el poeta convierte estos avisos en verdaderos textos antipoéticos avant Parra (aquí no podemos reproducir las imágenes, ni la estructura ni los cambios de tamaño de las letras que son fundamentales en la publicidad):

“El pobre, el rico/ el muy pobre, el muy rico/ el hombre de clase media/ todos los chilenos/ encontrarán en la última hora del Mundo/ un / servicio/ barato,/ humano,/ social,/ honrado/ POMPAS FÚNEBRES DE LA BENEFICIENCIA PÚBLICA/ atención permanente/ servicio nocturno”.

“Para el pueblo frentista/ JABON GRINGO/ Para el pobre y el rico/ para el tonto y el listo,/ para el futre y el pije/ que se lavan el Domingo,/ no hayu como el JABÓN GRINGO”.

“Si es Ud. Frentista/ sincero,/ patriota,/ honrado,/ decidido a apoyar el capital nacional/ su lucha por la independencia económica de Chile,/ propague, defienda, ayude a la compañía de Refinería de Azúcar de Viña del Mar,/ consumiendo sus productos, que, junto con ser baratos,/ son chilenos,/ hechos por chilenos,/ en Chile,/ y para los chilenos,/ y apoyándola, apoyará a los obreros chilenos a los cuales ella da/ trabajo,/ salarios altos,/ habitación,/ teatro,/ y porvenir garantido,/ salud y confort dentro de lo modesto,/ y de las posibilidades del capital industrial, que es una de las bases más sólidas del orden en la República”.

“Calosfríos y tiritones…Dolor en todo el cuerpo/cansancio, malestar general/ flojera, falta de ánimo…FIEBRE? ALIVIOL! Ahora si le duele bastante la cabeza porque le ‘puso mucho’ del tinto, no se deprima, no sea tonto, no se aflija,/ TÓME4SE UN ALIVIOL/ y no TOME TANTO,/ pero si TOMA TOME pero TOME ALIVIOL”.

El segundo tema tiene que ver con el carácter narrativo de la Autobiografía. El poeta anunció muchas veces la publicación de novelas  que nunca terminó. Pero varias de las escenas   que relata en su Autobiografía tienen rasgos novelescos: descripciones, diálogos, voces intercaladas casi anónimas como en Juan Rulfo, a veces con detalles y pormenores de los personajes, a veces utilizando el monólogo dramático, a veces a partir de un narrador despersonalizado que cuenta una historia desde fuera. Doy algunos ejemplos:

“Estos cerdos viejos y panzudos de los frailes son perversos, don Romelio, y asquerosísimos. Yo los ahorcaría.-¿Y qué le parecen a usted los hacendados ultramontanos, pelucones y miserables, pagando cinco centavos al día a sus peones y confesándose con el borracho del padre González? Padre, pero padre putativo de todos los guachos que tiene en las criadas…-“ (p. 28)

“Hundidos en la atmósfera espesa a fritanga, a sudor, a bestia, a ají, a chicha, a litriado, están los parroquianos consuetudinarios: el Chalupa con la cara partida por un tajo que va del cogote a la oreja izquierda; el Malo cojo y zunco, con un colmillo de recuerdo; el Cuchilla, con un dulce aspecto de soplón, de espía, ded traidor en la faz repleta de asesino aturdido y como gimiente; su cuncubina  La Niña Antigua, El Calchas de Humo, El Ojota, El soñaol, El Hilacha, El Perro Juan, Don Guarango, Lucho sin Dientes, La Ñata, La Tortilla, La Rucia, El Zamba, La Lancha, El Verdugo de la Paloma, El Calavera, El Niño Lindo, La Rabiosa, etc. etc….A mí me ofrecieron doscientos pesos porque le diera el bajo al caballero –dice El Calchas de Humo, guiñando el ojo y el gesto hacia la parroquia. -¡Puchas! A mí trescientos on Ligorio, pero yo no soy hombre pa’matar un hombre tan hombre como on Juan de Dios Alvarado, por mandato pagao ‘d’un carajo’ –dice El Perro Juan, orguloosamente, y agrega: -yo mato cuando me l’hacen y el que me l’hace me la paga….Toma y cállate maricón – le escupe El Perro Juan y le da una feroz guantada en la boca, derribándolo. Ahí sabris bien si jue el fraile, hijo e’perra. Pelea. Lucho sin Dientes echa mano a la cuchilla, pero El Ojota se la arranca de una patada. Entra el patrón, don Simón.- Sosegarse niños, sosegarse- dice midiendo sus palabras y le socorre un espantoso garrotazo a La Rabiosa que le ha tirado un tajo al cuello al Ojota, un tajo que ensangrienta la remolienda. Pero la Ñata y la Rucia han ido a llamar al sargento Peña, que entra a caballo batiendo el sable como un chicote…Afuera hay sombra y barro. Por el camino real suenan las espuelas y las cadenas de las esposas lúgubremente…” (pp. 45-46)

Hay muchas otras escenas como ésta que aluden a la tendencia narrativa del poeta, que también se encuentra en sus poemas. Si se comparan las Memorias de Pablo Neruda, Confieso que he vivido con las de De Rokha se puede apreciar una gran diferencia: mientras Neruda escribe en forma casi lineal y muy estructurada, con dedscripciones directas de personajes, acontecimientos y espacios, en el caso de Pablo de Rokha tenemos una narración donde el narrador deja hablar a los personajes formando un verdadero mosaico de peripecias donde el narrador principal muchas veces pasa a un segundo plano. El hecho de que las Memorias de Pablo de Rokha queden interrumpidas después del viaje por América (que incluyó Estados Unidos) alrededor de 1946, hasta ahora no tiene una explicación ni del poeta ni de sus familiares ni de la crítica. Tal vez podemos intuir que el cáncer  que produjo la muerte de Winétt de Rokha en 1951, ya se había incubado durante el viaje y ello incidió en que el poeta dejara de testimoniar su vida, que en ese entonces estaba íntimamente ligada a la de su esposa, musa, compañera y amiga.