Charla y lectura de Javier Campos: “El tango es un cuerpo con cuatro piernas”

El poeta y académico Javier Campos, quien reside en Estados Unidos, ofreció una charla sobre la historia del tango, coronada con una muestra de su poesía.

Marzo, 2017.- Para el poeta chileno Javier Campos el ‘Tango’ es un ‘kamasutra vertical’. Así lo describió durante su charla: Los agentes fundacionales del tango, realizada el segundo viernes del mes en la Casa del Escritor. Campos, quien actualmente desarrolla una investigación sobre los orígenes del tango en el Río de la Plata, se desempeña actualmente como profesor de Literatura latinoamericana y Español en la Universidad de Fairfield, Connecticut – Estados Unidos.

Ante un grupo de escritores, melómanos y público en general, su conferencia fue presentada por Roberto Rivera, presidente de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), quien destacó de su trayectoria una importante vinculación literaria con Centroamérica.

Javier Campos, por su parte, contó que motivado por su aprendizaje del baile, se dio a la tarea de indagar sobre los agentes sociales que protagonizaron el nacimiento del tango, del cual “hay distinguir entre música, baile y canción”, subrayó.

El escritor expuso que el negro, el compadrito, la prostituta, el inmigrante, y el niño bien pusieron en marcha este caminar abrazados, que sólo pudo haber surgido en el puerto de Buenos Aires, en los márgenes donde se establecieron el conventillo y el burdel. Comentó que la música habría surgido primero, de los músicos negros que fusionaron el candombe y la habanera con los bailes europeos, como la mazurca y la polca. Campos identifica a Rosendo Cayetano como el autor del primer tango.

De acuerdo a sus indagaciones, el compadrito: personaje criollo, bailarín y diestro en el cuchillo – gracias a su experiencia en las faenas del matadero -, habría aportado el baile. “El abrazo más estrecho que el del candombe, ‘kamasutra vertical’, ensayo en la planta baja del prostíbulo, mientras se desocupaban los cuartos de la planta alta”. En el burdel aparece la mujer extranjera, que luego protagonizará muchas de las canciones, traída desde los países empobrecidos de Europa para prostituirse, por la mafia judía que vio la oportunidad de lucrar con el exceso de hombres atraídos por la oferta laboral del puerto, continuó exponiendo Javier Campos.

Por su parte, el ‘niño bien’, el hijo de hacendado cumpliría el rol de llevar el tango del burdel porteño a los salones europeos, donde causaría conmoción: los europeos aristócratas descubrían por primera vez el abrazo en público. “Ese gesto ancestral del amor, salía de su círculo privado”, comentó Campos, destacando la división de opiniones que el nuevo baile ocasionó en la aristocracia europea, al punto en que dos miembros de la realeza italiana bailaron frente al Papa para lograr una aceptación.

Respecto del papel que jugaron los inmigrantes, sostuvo que “Hay una visión de que el tango lo crearon los migrantes: no es cierto. Son los de la primera generación quienes van a estilizarlo. El emigrante que llega no sabe la lengua, no se puede incorporar. El hijo que nace, sabe mejor la lengua”, señaló el poeta, quien ha vivido en carne propia la experiencia de la inmigración.

Finalmente, para Javier Campos la fusión cultural que daría origen al tango se cristaliza en la imagen de este abrazo caminante que ofreció el escritor: “un cuerpo con cuatro piernas”.

Tras finalizar la charla, el autor ofreció la lectura de dos poemas: El poeta olvidado y El poeta pobre, obras que giran en torno a la figura del poeta en la actualidad.