Muchos son los escritores que se quedan sin el Premio Nacional

“Un Premio Nacional anual significaría la cifra irrisoria de 10 millones de pesos más por año o poco más”                                                     

En reunión de la Unión Nacional de Artistas (UNA) de la que forma parte la Sociedad de Escritores de Chile, nos enteramos que la Presidenta de la República ha puesto suma urgencia al proyecto que crea el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, lo cual significa que es probable que éste exista antes del fin de su período.

Un Ministerio de Cultura podría coordinar con mayor eficacia las distintas instancias productoras de cultura en nuestro país, CNCA, Dirac, Ministerio de Educación, Biblioteca Nacional, Archivos, etc. y eventualmente generar una política cultural como país, que hoy cada estamento desarrolla en forma independiente, por supuesto sin ninguna coordinación y probablemente sin ninguna orientación tampoco.

Otro asunto de vital importancia para los escritores es eximir el IVA (19%) con que son gravados los libros como cualquier otro producto, al respecto se nos repite, el Ministerio de Hacienda no permitiría una medida así; sin embargo, cabe recordar que el Estado de Chile es el mayor comprador de libros del país, y compra con IVA y luego el mismo Estado recauda el mismo IVA que pagó…Poco entendible entonces su proceder, que es como engañarse a sí mismo, sacar el dinero de un bolsillo para ponerlo en el otro. Bien valdría entonces eximir a los libros del IVA, por último un IVA diferenciado por un porcentaje menor y nunca superior a un 5 por ciento.

Igualmente se opondría Hacienda, se nos dice, y Hacienda es Hacienda pues, se opondría a otorgar un Premio Nacional de Literatura año a año. Hoy se otorga cada dos, y muchos son los escritores que se quedan sin el Premio Nacional. Un Premio Nacional anual significaría la cifra irrisoria de 10 millones de pesos más por año o poco más, lo que al lado del Transantiago y el Cau Cau por ejemplo y otros aciertos, es la nada misma y los escritores hemos aportado dos Premios Nóveles al país, no uno, dos y ningún Cau Cau y andamos a pie.

Legítimo y justo sería además, que la Sociedad de Escritores de Chile recuperara los dos cupos que tenía como Jurado para elegir el Premio Nacional de Literatura, que la Dictadura le suprimió y que los gobiernos post dictatoriales aún no atinan a corregir.

Los fondos concursables vía Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, otro tema, si bien solucionan en parte un problema al escritor, lo cierto es que son insuficientes y su postulación nada simple, más bien engorrosa, pero a la vez desvía al creador de su oficio para orientarlo cada vez más como agente cultural, cuya misión principal es insertarse en el “mercado cultural” tratar con las “industrias culturales” y “vender” bien el producto de su creación, todo un lenguaje que no identifica al artista y su creación, sino más bien corresponde a un entramado ideológico que pretende subsumir el arte y la creación bajo un paraguas neoliberal con un léxico neoliberal –y el lenguaje genera realidades- y desde allí apretar y retorcer extrayendo su talento hasta volverlo un productor de nimiedades de mercado.

No en vano recientemente Milán Kundera se preguntaba, qué querrá decir la palabra artista hoy en día: ¿Un pintor convertido en decorador de interiores? ¿Un poeta? Se preguntaba: ¿Existirán todavía los poetas?

Y Kundera ya era un desengañado. Pero podemos responderle. Sí, en Chile aún existen los poetas a despecho que nadie lea poesía, casi veinte postulantes al Premio Nacional lo avalan, todos con méritos y méritos demás, y muchos de ellos quedarán sin recibir el premio por un oficio que distingue mundialmente a nuestro país. Y en este caso estamos hablando también de resultados, a buen entendedor, dos premios nóveles…y cuántos Cervantes…

Pero en definitiva, la amenaza de la cultura y del arte al sistema, así se puede percibir y así se percibe, exige rienda corta y corrales inexpugnables, porque estos caballos, libres en la pradera, podrían en corto tiempo demostrar que vivimos bajo un modelo equivocado, esquizoide, donde los niños a corta edad deben jugarse su futuro con un promedio de notas que finalmente no sirve para nada, porque nuestro país luego no investiga, no desarrolla tecnologías ni ciencia, entonces para qué tanta exigencia con los menores…por disciplina, eso. Disciplina por disciplina, notas por notas no más, no por el saber y la cultura, por el placer de aprender, sino por neurosis inductiva, tal como los mayores, bien locos todos, empeñados en “optimizar recursos” vía principalmente “desvinculaciones” en un país cuyos índices productivos son pésimos.

En tanto, dos o tres instalaciones tipo “cutufa” sin asco y de un manotazo se quedaron con los fondos de miles de incautos “inversores”. Esto sí que es arte, podría argüírsenos y no dejarían de tener razón. Tal vez este sea el arte de los nuevos tiempos, mientras escribir, pintar, componer, esculpir…etc. etc. sería cosa de anticuados soñadores; el lector, el abominable lector en proceso extinción, cuyas huellas podrían servir de mal ejemplo a la ciudadanía, cabría directamente acabar con él con miles de ediciones basura, y por ahí va, más cinco kilos de publicidad en papel couche llegaron con diarios a los hogares estas fiestas navideñas, cinco kilos, nada menos, y nos preguntamos, al corte de cuántos árboles correspondería…y luego en las páginas del diario se manifiesta la preocupación y el empeño de fundaciones y autoridades sin excepción por el cambio climático y el equilibrio ecológico.

Nos queda y quedará largamente en la memoria la sonrisa impune de quienes pagaron al legislador para aprobar leyes de pesca y minería y vaya a saberse cuantas más, donde el perjuicio es a Chile completo, a la humanidad completa. Mientras el legislador acusado se reciclaba para las próximas elecciones porque a pesar de todo, somos desmemoriados y lo olvidaremos, como olvidamos a quienes se llevaron el país gratis o a precio huevo para la casa. Saqueo de Chile lo llamó la periodista Olivia Monckeberg, cuando aún se siguen borrando las huellas de aquello, Chilectra se llamaba y como su nombre lo dice, es ahora Enel, es decir, definitivamente ajena.

Y aquí estamos, tratando de desentrañar como escritores los íntimos mecanismos que mueven los engranajes del espíritu y el comportamiento humano, haciendo poesía de ello, porque es la poesía la que anida en el fondo de todos los géneros, y de todo bello acto humano también, momentos perfectos los llamó Sartre, inclusive a la poesía que surge de la tragedia, podemos decirlo.