Poli Délano, hasta la victoria de los sueños humildemente infinitos

La Sociedad de Escritores de Chile, filial Ñuble, quiere expresar el sentimiento que produce la pérdida de uno de los escritores grandes de Chile, como es Poli Délano. Para todo el que conozca la literatura nacional, el nombre de este intelectual no resultará inadvertido, como no podrá disociarse de otros que significan el sólido sustento que enaltece nuestra letras, pues en esta histórica posta cultural, hay vínculos que enlazan entrañablemente a aquellas figuras clásicas que dieron espíritu a nuestra literatura, haciéndola fiel imagen de nuestros signos identitarios, en la consolidación de un prestigio que nos enorgullece. Poli Délano fue uno de aquellos que respondieron a una época de dinamismo elocuente y a la progresiva edificación del ser en el cultivo de la palabra escrita y el mensaje pleno de humanismo crítico. Ha fallecido el hijo del escritor y diplomático Luis Enrique Délano, y de Lola Falcón (fotógrafa espléndida); había nacido en Madrid casi al comenzar la guerra civil de 1936. Ha muerto Poli Délano este 10 de agosto de 2017, en el hospital del torax de Santiago a los 81 años de edad. Ha cumplido el hijo cosmopolita, el profesor universitario, el narrador fecundo, el pensador consecuente; ha hecho su íntimo acto de clausurar la vida, como hacen los héroes, o los anónimos y sagrados muertos de Chile, consciente del compromiso de devolver el préstamo de un aire  exclusivo, habiendo honrado su respiración existencial al convertirla en evidente generosidad y deber superior para con el mundo. Las contundentes pruebas que refiere su maciza obra; sus distinciones numerosas y el respeto de sus compatriotas y hermanos del orbe, serán elementos esenciales para recordarlo, estudiarlo y hacer de su paso entre nosotros una realidad  trascendente. Lo conocimos a fines del año 1984, cuando regresaba de su exilio de 10 años en México y lo seguimos viendo como presidente de la Sociedad de Escritores de Chile entre 1987 y 1988, institución que contribuyó a forjar con  responsabilidad, siguiendo el ejemplo de sus compañeros mayores que, como Neruda y tantos otros, soñaron una familia literaria honrada, fuerte, solidaria, respetable y talentosa, que entrara y saliera a cultivar los paisajes humanos desde la Casa del Escritor en la calle Simpson N° 7, de Santiago. Poli Délano, hasta la victoria de los sueños humildemente infinitos, y ese estado de felicidad permanente que nos prometía el canto de otro muerto inmortal que se llamaba Georges Moustakis.

Luis Contreras Jara
Presidente Sociedad de Escritores de Chile

Filial Ñuble