La soledad de Huidobro

Miguel de Loyola

Impresiona el estado de abandono en que se encuentra la tumba del poeta Vicente Huidobro en Cartagena. Un perfecto desconocido para la gran mayoría, por cierto, sobre todo en estos tiempos de barbarie, cuando las masas desbordan los balnearios de la ayer llamada Costa Azul, y hoy día intitulada Litoral de los Poetas, en honor a los mismos, se entiende. Pero no hay tal, los municipios no pueden con las hordas que asolan en verano los balnearios, dejando inmundicias desparramadas por cualquier parte. Hasta en las tumbas, lugares sagrados en todo el mundo, pero en Chile, la cultura sigue siendo un bien cada día más escaso. Las puertas del mausoleo de Huidobro fueron arrancadas de cuajo, seguramente para alimentar el fuego de una fogata nocturna de algún grupo de jóvenes ignorantes. Un basural aumenta día a día de volumen a un costado de la tumba, donde se aprecian claramente dónde están los verdaderos intereses de los visitantes. Las cadenas decorativas del mausoleo se las robaron también. Afortunadamente, todavía esta visible el epitafio del poeta, grabado en piedra. Un mensaje lleno de luz, cargado de significantes que bien podría alimentar mejor que los cascajos el alma de los bárbaros.

Huidobro es el poeta chileno de la luz, de alegría y esperanza. Abrid la tumba -invita su epitafio- al fondo de esta tumba se ve el mar. El breve epitafio, constituye un poema completo. Hay una clara invitación a descubrir lo secreto, el más allá, la misma muerte, que el poeta cierra mediante la imposición de una imagen espejo, transformada en metáfora, en la más alta forma posible de alcanzar lo que llamamos verdad estética, superior a cualquier otra, porque conlleva al goce estético, ese placer que sólo la poesía puede dar.

Desde la cumbre de la colina donde está emplazada la tumba, se obtiene una panorámica espectacular de la bahía de Cartagena y más. La sola visión del entorno desde esa altura, resulta una atracción turística imperdible. En cualquier parte del mundo ya se la quisieran los institutos culturales. Sin embargo, el mal estado del camino de acceso, impide llegar a la tumba. El camino, agrietado por las lluvias del invierno, termina siendo un gran impedimento. Y por cierto, cabe preguntarse por qué el municipio no toma cartas en el asunto, cuando con apenas una pasada de máquina, bien podría mantenerlo durante todo el año transitable.

Inventa nuevos mundos y cuida tu palabra/ Cuando el adjetivo no da vida, mata. Son versos claves de la poética de Huidobro. Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!/ Hacedla florecer en el poema… ” La invitación es clara y profunda, merece la atención no sólo de los poetas, de los cientos de poetas chilenos que aspiran a la gloria, pero que al igual que las masas de veraneantes desconocen y olvidan, porque el olvido es también parte de la ignorancia.

Sólo para nosotros / Viven todas las cosas bajo el Sol.

 

Miguel de Loyola ha publicado “Presuntos implicados”, novela, 2016, Editorial Piélago, Chile; “El estudiante de literatura”, novela, 2013, Editorial Niram Art, Madrid; “Pasajeros en tránsito”, cuentos, 2013, Prosa Amerian Editores, Buenos Aires; “Cuentos Interprovinciales”, 2012, Proa American Editores, Buenos Aires; “Esa vieja nostalgia”, 2010, Bravo y Allende Editores; “Cuentos del Maule”, 2006, Bravo y Allende Editores; “El desenredo”, nouvelle, 2004, Bravo y Allende editores; “Despedida de Soltero”, novela, 1999, Lom Ediciones; “Bienvenido sea el día” cuentos, 1991, Ediciones Mar del Plata. Es secretario de redacción de la Revista Literaria Proa, Argentina y miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile. www.migueldeloyola.wordpress.com