La Sociedad de Escritores de Chile rinde homenaje a Fernando Quilodrán y a Patricio Bañados

Dic, 2016.La Casa del Escritor, en pleno centro de Santiago, se vistió de gala para celebrar el “oficio de la palabra”, labor que escritores y periodistas desempeñan en distintos ritmos. Durante la ceremonia, -que la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) celebra cada año el 28 de diciembre, el mismo Día de los Inocentes y que también corresponde al Día del Escritor- se entregó por primera vez el reconocimiento a la Trayectoria, el cual fue otorgado al escritor Fernando Quilodrán, quien presidió la Institución en tres ocasiones y que actualmente atraviesa un delicado estado de salud que le impidió recibir personalmente este galardón, haciéndolo a través de su asistente, Sebastián Varas.

En tanto, la SECH entregó también el reconocimiento al periodismo cultural que efectúa año a año, homenaje que recayó en la ocasión en el periodista Patricio Bañados, por su aporte a la defensa de los valores culturales y de la literatura. El presidente del organismo, Roberto Rivera, presentó al ex animador de televisión destacando que “sus palabras, su sola presencia como libro abierto, refresca la memoria. Su perseverante dignidad da cuenta de aquellos anhelos aún pendientes”

El poeta y director de la SECH César Millahueique, en su papel de animador, recordó los esfuerzos de emblemáticos escritores y poetas, como Rubén Azócar, Esther Matte y Pablo Neruda, por lograr dejar un lugar de encuentro a los futuros creadores, lo que se concretó en 1961 con la Casa del Escritor.

Por su parte, Rivera destacó que entre los socios de la SECH figuran los dos premios Nobel de Literatura que tiene el país: Gabriela Mistral y Pablo Neruda. “En sus 85 años de historia, las más grandes figuras de la literatura chilena aportaron con sus obras y talentos a mantener a la Sociedad de Escritores a la vanguardia de las ideas y de las políticas culturales de nuestro país.” Entre esas figuras, destacó a Joaquín Edwards Bello, Mariano Latorre, Martha Brunet, Germán Luco, Daniel de La Vega, Benjamín Subercaseaux, Alberto Romero, Luis Enrique Délano, Armando Cassígoli, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Delia Domínguez, entre otros muchos”

“Nuestro compromiso y desafío como directorio es mantener vivo el testimonio que nos legaron los grandes. Ser luz y señalar el camino en el mundo de las ideas, de la literatura y del devenir político y cultural de Chile. Muchos son los proyectos en curso y las tareas en desarrollo”, afirmó.

Durante el encuentro también se realizó el habitual homenaje a los escritores, poetas y dramaturgos que fallecieron en 2016, estampado en el ritual de añadir, un director tras otro, una rosa al arreglo floral del escenario. Así, en respetuoso silencio, se recordó a Fernando Josseau, Aníbal Reyna, Luis Rivano, Ariel Fernández, Juan Rubén Castro, Juan Radrigán, Jaime Toloza, y Virgina Vidal.

Reconocimiento a Bañados

Durante el reconocimiento al periodista Patricio Bañados, Rivera destacó su dignidad y entereza, recordando parte de sus opiniones públicas que lo convirtieron en un personaje incómodo para la otrora Concertación:

Me gustaría puntualizar –citó-  que en el plebiscito del 88 ganó el Sí. Hubo más gente que votó que No, pero ganó el Sí. No sospechábamos que había un acuerdo, aparentemente previo, del cual no teníamos conocimiento y que ni siquiera podemos certificar ahora. Un acuerdo para que nada cambiara, o sea, el “gatopardismo”, que las cosas cambien para que todo siga igual.

Acerca de su experiencia en televisión durante el “retorno” a la democracia, citó los dichos de Bañados en una entrevista: “Llegué a Televisión Nacional en agosto de 1990, porque me llamó Eduardo Tironi, que había sido designado gerente de Programación y me dijo que me hiciera cargo del área cultural. Pero rápidamente me di cuenta de que me mandaban cachos, porque cualquier idea que yo proponía era rechazada. Propuse, por ejemplo, que se me entregara toda la tarde del sábado para hacer una serie de programas de contenido. Me dijeron que no”

“Descubrí que no había ningún interés en el desarrollo de una televisión que le diera importancia a lo cultural. Además, al ver lo que estaba sucediendo en el país, percibí que no había el menor interés en cambiar la televisión en general. La idea era que la televisión siguiera siendo lo mismo, es decir, un elemento de distracción, más o menos frívolo, sin ninguna orientación”

Al recibir el reconocimiento, Patricio Bañados, comentó que “es un honor totalmente inesperado para mí. Pensé que era una broma de inocentes premiar a alguien por su aporte a la cultura. Como decía un antiguo locutor muy culto: en los medios de difusión chilenos a la cultura no se la ignora: se la persigue. Recibo, sin embargo, este premio con todo el agradecimiento que no soy capaz de expresar concretamente en palabras, pero – por lo menos esta vez – sin miedo. Porque trabajé tantos años en televisión, y cada vez que se me hacía la acusación de querer incorporar la cultura, era muy peligroso. Para una persona pretender incorporar la cultura era casi una sentencia de muerte”, acotó.

Jovial como de costumbre, Bañados hizo gala de su humor, y recordó a su maestro Roque Esteban Carpa, al cual nunca le faltaba tiempo para conversar con sus alumnos, entre ellos el poeta Armando Uribe y el dramaturgo Jaime Silva. “Fue una suerte este primer contacto con la palabra, que se desvaloriza cada día más desgraciadamente en nuestro país, y la estamos escuchando corrompida en intervenciones públicas.” concluyó el también autor del libro “Confidencias de un locutor”, publicado por Cuarto Propio el 2014.

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