La muerte de un Inmortal, Nicanor Parra

La poesía está de duelo. Ha muerto el Antipoeta Nicanor Parra, el más longevo de los nuestros (1914-2018) Parecía inmortal, parecía invencible, dotado de una fortaleza anímica inigualable. Afortunadamente, recibió el Premio nacional de Literatura muy a tiempo, en la cumbre de su obra poética, 1969. Fue amado y también odiado por su naturaleza de intelectual controvertido. Nicanor fue siempre un moscardón en el oído, capaz de decir verdades dolorosas sin tapujos, usando el lenguaje cotidiano versificado en una métrica perfecta. Tales como: La izquierda y la derecha unida, jamás serán vencidas. Sus juegos de palabras más de alguna vez le prodigaron enemigos impensados. Puso en jaque a sus pares con su nuevo estilo, y definitivamente le cambió el rumbo a la poesía con su Montaña Rusa. Su influencia en las generaciones posteriores es inconmensurable. Todavía en nuestros días la juventud se identifica con sus versos y su estilo. Un poeta que revoluciona el arte de la poesía al extremo de transformarlo en una especie de pan de cada día, por aquel acceso directo del habla cotidiana.

Quienes tuvimos la fortuna de conocerlo y de estar en más de una sobremesa con el antipoeta, sabemos de su energía inagotable para llevar la voz cantante en la conversación, siempre aludiendo tanto a Neruda como a Huidobro, sus vecinos, según solía decir mirando desde su casa en el balneario de Las cruces hacia Isla Negra y Cartagena.

Nicanor tenía la sapiencia del huaso ladino de nuestros campos, y la erudición de un catedrático. Fue inspector en el Internado Nacional Barros Arana, siendo todavía estudiante del mismo, profesor de matemáticas y física en el liceo, tras recibirse, y catedrático de la Universidad de Chile, tras obtener títulos académicos en Inglaterra y USA. Tuvo larga y venturosa vida, recorrió el mundo como poeta y recibió premios por todas partes. Premio Juan Rulfo, Premio Cervantes, los más grandes galardones de las letras hispánicas.

Orador por naturaleza, practicaba la mayéutica platónica en sus conversaciones. Con tres o cuatro palabras llegaba al corazón de su interlocutor. Gran admirador de Shakespeare, se desvelaba por traducir sus obras, siempre admirado de las maravillas de la lengua inglesa. Su traducción de Hamlet, puso la obra del dramaturgo inglés en el lenguaje de nuestros días.

Nicanor Parra fue un amante eterno de las estructuras métricas, lo obsesionaban los endecasílabos y también los octosílabos y las décimas populares. No hay poema suyo que no responda a una métrica cuidada y perfecta. De esa manera le dio al lenguaje cotidiano forma y fondo, devolviéndole su más entera fuerza coloquial. Fue siempre un poeta atento a los signos de los tiempos, y supo leer siempre las más feroces y contradictorias ironías políticas. Su casa siempre estuvo abierta para ofrecer una copa de vino al visitante, junto a una charla que podía durar una tarde entera.}

Extrañaremos su ausencia, aunque los poetas de su estatura suelen ser inmortales, el Parra de carne y hueso en Chile nos hará falta, tanto para reír como para llorar las alegrías e infortunios de la existencia.

Nicanor Parra publicó en 1937, Cancionero sin nombre. En 1954, Poemas y Antipoemas. 1958, La cueca Larga. 1962, Versos de Salón. 1963, Manifiesto. 1967, Canciones rusas. 1969, Obra gruesa. 1971, Los profesores. 1972, Emergency poems. 1972, Artefactos. 1977, Sermones y prédicas del Cristo del Elqui. 1979, Nuevos sermones y préddicas del Cristo del Elqui. 1981, El Anti.Lázaro. 1982, Poemas y Antipoema a Eduardo Frei. 1982, Ecopoemas.1983. Chistes para desorientar a la policía poesía. 1983, Poesía Política. 1983, Copias de Navidad (Antivillansicos). 1985, Hojas de Parra. 1997, La sagrada familia. 2004, Rey Lear y mendigo. 2006, discursos de sobremesa. 2006, Obras públicas. 2015, Antiprosa.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – 23 de Enero del 2017