La historia del amor, Nicole Krauss

“Me gustaría pensar que el mundo no estaba preparado para mí, pero quizás era yo quien no estaba preparado para él”

Virginia Vargas 

“La historia del amor” es el segundo libro de la autora Nicole Krauss (1974), nacida en Estados Unidos y con raíces judías, el cual ha recibido múltiples reconocimientos, incluyendo el elogio del premio Nobel J.M. Coetzee.

El relato se inicia en Europa durante la guerra, cuando Leo Gursky, quien dentro de la narración encarna al autor de La historia del amor, debe ocultarse para salvar su vida mientras su amor de infancia, Alma Singer, parte con su familia de regreso a Rusia. Hay varias historias que se tejen dentro de esta historia, cuyo autor-personaje, Gursky, recrea la niñez perdida:

“Érase un niño que vivía en un pueblo que ya no existe en una casa que ya no existe, al borde de un campo que ya no existe, en el que todo se descubría y todo era posible un palo podía ser una espada una piedra podía ser un brillante y un árbol un castillo”.

Gursky le encarga los originales de su novela a su amigo Zvi Litvinoff que, al igual que él, también debe huir por la guerra y que, por esos azares del destino llega a Valparaíso, Chile; y quien, con el tiempo, publica esos adjudicándose su autoría. Por otra parte, Zvi conoce en el puerto a Rosa “Encantado al descubrir que ella entendía un poco de yidis, embargado por una nostalgia que calladamente hacía años que lo habitaba, despertó a la vida y la divirtió con sus relatos y citas poéticas.”

Entre tanto, Alma hace el viaje a América, todo el tiempo mareada: Espera un hijo de Gursky el cual se entera de su existencia, muchos años después.

Charlotte Singer, inglesa con raíces judías, es  la traductora de La historia de amor. Su marido le regala un ejemplar de la primera edición que encuentra por azar en una librería de viejo de Buenos Aires. Esto se enlaza con el relato referido al editor, Jacob Marcus, y aquí es donde se va uniendo el hilo de Ariadna: La que habla en primera persona en esa parte es Alma, hija de la traductora, interesada en conocer más del escrito, en buena medida por ahondar en la historia en la que la protagonista es la inspiradora de su nombre: Alma.

Alma, además tiene otro interés en esta historia : Quiere que su madre conozca algún hombre que la ayude a superar la pérdida de su marido enfermo: “Conserva su amor por él tan vivo como lo estaba en el verano en que se conocieron. Por eso ha dado la espalda a la vida. A veces subsiste en base de agua y aire. Por ser la única forma de vida compleja capaz de hacer eso, deberían dar su nombre a una nueva especie”.

Esta niña busca incansablemente dar respuesta a una pregunta ¿Es o fue Alma (la inspiradora del relato) alguien que realmente existió? Busca incluso en los archivos de la ciudad; donde aparecen los migrantes.

Alma, la niña de 12 años, tiene un hermano menor, que es muy religioso y se piensa Lamed vovnik, denominación que se refiere a 36 personas justas (concepto místico). Para el Talmud cada generación de justos saluda a la divinidad. Él a los nueve años encuentra un libro dedicado a su padre en su bar mitzvah, y que se llama el libro de los pensamientos judíos que lleva a plantear “cada israelita tiene en sus manos el honor de todo un pueblo”.

Historia dentro de otra historia es lo que encontramos aquí como caja de pandora; la historia del autor, y de su pueblo de pertenencia, que es la historia del desarraigo también (del pueblo judío) y la historia de la novela propiamente tal , la cual pasa por múltiples peripecias y cruza, a su vez , la vida de todos los protagonistas  del relato y los relaciona entre sí : Están todos en el mismo laberinto de misterio de quien es el autor de la novela.

“Perdí a la única mujer a la que quise amar en mi vida. Perdí la casa en que nací. Y perdí a Isaac [su hijo]. Así pues ¿Quién me asegura que, por el camino, sin darme cuenta, no he perdido también la razón? Busqué por todas partes, pero no encontré mi libro, aparte de mi persona, allí no había ninguna señal mía”.

Este comentario de Gursky se da en el momento en que él va a la casa de su hijo, cuando este hijo muere y él va luego del entierro a rescatar los originales de su libro (él le envía estos originales a su hijo para que él sepa de su existencia y como forma de congratularse con él, por haber estado lejos de su vida). Estos originales luego de la muerte de Isaac son publicados bajo su nombre, porque él era un reconocido escritor, y entonces se le atribuyó la autoría.

Otra reflexión de Gursky cuando muere su hijo y él va a comprar un traje para ir al entierro: “Uno debería comprarse un traje para la vida, no para la muerte ¿Era eso lo que en aquel momento me decía el fantasma de Grozenski ? yo no podía hacer que Isaac se avergonzara o se enorgulleciera de mi, porque no existe.

“Me gustaría pensar que el mundo no estaba preparado para mí, pero quizás era yo el que no estaba preparado para él. Siempre he llegado tarde en mi vida”.

Como observamos, hay en esas frases, la expresión de un fuerte sentimiento de soledad y abandono,y de vergüenza de dar a conocer su existencia al hijo, lo cual puede ser expresión de un sentimiento muy propio de una filosofía de vida judía.

Uno de los capítulos de la Historia del Amor; habla del nacimiento de los sentimientos “que no son tan viejos como el tiempo” “La eterna decepción de lo que es la vida; el alivio de un respiro inesperado, el miedo a la muerte”.

La historia tiene un final esperanzador, especialmente para el anciano que no quiere morir en el anonimato y sin dejar huellas. Hermosa historia que tiene una forma circular, ya que regresa a los orígenes, donde se los relatos se entrelazan

 

Virginia Vargas es antropóloga y miembro del taller literario de Roberto Rivera