“El Lector” – Novela – Bernhard Schlink

El protagonista es un adolescente de 15 años que conoce por casualidad a Hanna un día que se siente mal cuando está en la calle (se le declara Hepatitis) y ella lo auxilia.

Días después del encuentro él va a agradecerle su ayuda a esta desconocida que es bastante mayor que él (30 años o más) pero a él le llama la atención “no sabía cómo se llamaba aquella mujer, pero me pareció hermosa….lo que había cautivado mi mirada no había sido su figura sino sus posturas movimientos”(se inicia una relación)

Él se enamora y lucha contra la moral que le dice NO, que no es correcto que tenga una relación con una mujer tan mayor que él (y de mundos tan distintos agregamos nosotros “llegó un momento en que desee el pecado “ y se pregunta “ ¿ me enamoré de ella como premio por haber accedido a acostarse conmigo? “

El retoma las clases (ya está mejor) pero falta a ellas, por ir a ver a Hanna; ella lo reta y le dice que no lo verá más si sigue faltando a clases y él obedece y aprueba el año (hace un poco de mamá).

“Ella tomaba posesión de mi…hasta que aprendí yo también a tomar posesión de ella”. Como buen adolescente no le gustaba su aspecto  “pero estaba rebosante de energía de confianza, me sentía bien dentro de mi cuerpo” él se sentía menospreciado por sus compañeros de clases y profesores, pero esta relación oculta le da seguridad, valor y confianza para plantarse delante de ellos.

La rutina cuando él la visitaba era baños, lectura y hacer el amor. Mucho más adelante él protagonista se pregunta cómo no se dio cuenta de que ella quería esas lecturas porque era analfabeta; siendo que ya habían signos que indicaban que ella lo era: Pelean porque ella no lee una nota donde le dice que salió a comprar.  “durante mucho tiempo, yo me había dejado llevar por ella, por su manera de tomar posesión de mi… entonces en adelante empezamos a amarnos de un modo que iba más allá de la simple posesión”

Luego ella desaparece sin darle ninguna explicación; pero antes de eso, hay dos episodios donde cada uno niega ante el mundo la existencia del otro y él llega a la siguiente conclusión “negar a alguien es un tipo inofensivo de traición”.

Pasa el tiempo y Michel estudia leyes y se casa, pero la sombra de Hanna lo persigue “no pude dejar de comparar lo vivido con Gertrud con lo experimentado con Hanna “cuando andábamos cogidos del brazo, me asaltaba la sensación de que algo fallaba en ella: No tenía el tacto ni las vibraciones adecuadas ni el olor ni el sabor adecuados”

Como parte de su formación los llevan a presenciar uno de los Juicios sobre Auschwitz y ahí la reencuentra  (Hanna resulta haber sido celadora de un campo de concentración ) y Michel manifiesta que “durante las semanas que duró el juicio no sentí nada. Tenía los sentimientos embotados”.

Él considera, por otra parte, que su generación estaba enmudecida por el espanto, la vergüenza y la culpabilidad frente a esos hechos tan monstruosos

Michel se pregunta cómo puede ayudarla (durante el juicio) pero finalmente no lo hace por respeto a la íntima decisión de ella, la cual prefiere inculparse de algo que no hizo antes que dar cuenta de su falencia; La acusación es: Ser la autora de un documento que informa de un incendio que lleva a la muerte a muchas prisioneras (durante su traslado), del cual no puede ser la responsable ya que no sabía leer ni escribir, y va a prisión perpetua.

Muchos años después la encargada de la prisión contacta a Michel y le dice que ella va salir en libertad; esta directora lo hace, porque él, si bien no la visita le envía cassettes donde le graba la lectura de diversos libros, y con ese incentivo ella aprende a leer.

El día antes de salir en libertad, se suicida. No resiste enfrentarse al mundo real luego de haber ocultado su analfabetismo que la lleva a la prisión y los horrores de la historia de un país que la atrapa como símbolo del mismo horror, la banalidad del mal escondido como cultura del analfabetismo. Cuando Hanna aprende a leer ya no podría volver a vivir afuera.

Relato magnífico e imprescindible que nos retrotrae a un oscuro período de la historia alemana y del cual el lector no puede desprenderse ya que, además tiene el ingrediente de estar contado en primera persona (vía por la cual nos interna en los sentimientos más profundos del protagonista)   y que al mismo tiempo es la excusa para tratar en profundidad el delicado tema de las culpabilidades y el negarse a ver la porfiada realidad histórica.

Virginia Vargas