Confesiones de una Máscara. Yukio Mishima

En este clásico de la literatura universal, el autor nos relata en primera persona y en forma magistral y vivida su proceso de descubrimiento de su homosexualidad : Relato autobiográfico que se entrega en forma cronológica y va desde la infancia hasta la adultez, todo en el marco histórico del Japón de la segunda guerra mundial ; conflicto del cual queda liberado, a pesar de tener la edad, gracias a su débil estructura física  y de una supuesta tuberculosis que no era tal.

El autor nos introduce en la historia tomando un escrito de Dostoievsky, con el cual comparte su concepto de estética, el cual guía todo su trabajo.

“La belleza es cosa terrible y espantosa, es terrible debido a que jamás podremos comprenderla ya que Dios solo interrogantes nos plantea….la belleza no solo es aterradora, sino también misteriosa .Dios y el diablo luchan en ella y su campo de batalla es el corazón del hombre”.

¿ La belleza es terrible porque nos tienta? preguntamos nosotros

Justamente lo que más le atrae al autor es el aspecto físico, lo carnal de la belleza de los efebos (que conoce a través de reproducciones de obras maestras) de la lámina de San Sebastián dice “en aquel cuerpo sólo había juventud primaveral, luz, belleza y placer”

El considera, por su parte, que la decadencia de la pureza es lo más maligno (es decir el desgaste de esa pureza e inocencia que es propia de los niños)esto lo declara ya que para élla pérdida de esta nominada pureza significaba, el fin del sentimiento de tentación que lo animaba  ya que, según declara no anhelaba el deseo de posesión en sí;si no la tentación pura y simple.

Dentro de la concepción de vida de nuestro autor,  no podemos dejar de destacar el concepto de predestinación que se encuentra presente en su discurso. Es decir, los seres humanos querámoslo o no, estamos destinados a algo en esta vida. Interesante, ya que esto implica un profundo sentimiento religioso, y es de esa manera que el interpreta el rechazo que recibe para el servicio militar: Lo recibe como signo de que hasta la muerte lo había rechazado.

Primer aviso de su identidad de género (sexual) es la atención que le llama un sucio muchacho que trabaja en su casa limpiando los baños donde él se dice: Quiero cambiarme por él.

Luego  a los catorce años se enamora platónicamente de Omi un compañero del instituto secundario.Posteriormente cuando lo destinan a una fábrica de aviones (no al frente de batalla) conoce a la hermana de un amigo, intercambio epistolar (por la guerra) unos besos furtivos(que no le producen mayor efecto),finalmente esa cauta relación, en la práctica no prospera, pero le sirve para darse más cuenta aún de su condición y así lo manifiesta :

Se percata, entonces, que la historia con Sunoko era “una máscara para ocultar mis verdaderos deseos de creer que estoygenuinamente enamorado de ella, por eso quizás me esté convirtiendo en esa clase de persona que es incapaz de comportarse en contradicción con su verdadera naturaleza y quizás realmente ame a Sunoko.

Situación ésta que él considera altamente inmoral ya que lo importante, en todo momento, para el buen funcionamiento en sociedad, es ejercer el arte del dominio de sí mismo,lo cual  él llama, una “limpieza moral”.

¿Por qué lo anterior? Porque dentro de su concepción de mundo más vale morir “a ser una persona tibia…que no sabe con claridad lo que le agrada y lo que,  le desagrada, persona que sólo desea ser amado y que no sabe amar”

Es decir, lo que más odia él, es transformarse en un ser pusilánime, que no se hace cargo de la consecuencias de sus actos.

Extraordinario y crudo relato, entonces, por parte de este maestro de la literatura universal, de su proceso de descubrimiento de su verdadera identidad genérica, todo en el marco cultural del concepto Nipón de la vida donde, encontramos muy presente, a su vez, el concepto del honor y de la muerte “una vez más y quizá con más intensidad que antes, me sumí en mis deseos de muerte. En la muerte había descubierto el verdadero “destino de vida”

Imprescindible relato, entonces y de lectura obligatoria.

 

Virginia Vargas.